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Culto
El viaje interior de Koke Santa Ana y su debut en el cine

El viaje interior de Koke Santa Ana y su debut en el cine

Dirigida por Fernando Lavanderos y protagonizada por Koke Santa Ana y Geraldine Neary, Sin Norte invita a viajar para reencontrarse con uno mismo. En Culto conversamos con Koke Santa Ana sobre su experiencia como protagonista y la reflexión que deja el filme.

Isabel se va. Esteban la observa desde el balcón y de a poco su vida pierde sentido. El trabajo pierde relevancia y pasa largo tiempo en el sillón con la mirada perdida. Sus amigos tratan el problema con la mayor naturalidad del mundo, dicen que Isabel era “una mina loca”, que lo va superar, pero no lo entienden.

Un día, en su iPad aparece una notificación: los videos que Isabel graba en su celular se sincronizan en la misma nube y Esteban descubre dónde puede comenzar a buscarla. No lo piensa mucho, simplemente toma lo necesario, se sube a su auto y se va al norte. Primera parada: Los Vilos.

Dirigida por Fernando Lavanderos, esta road movie muestra lo parajes del norte, desde la IV hasta la XV región, mientras Esteban busca desesperadamente a Isabel, quien a su vez quiere alcanzar la libertad. Koke Santa Ana y Geraldine Neary protagonizan el filme Sin Norte que hoy se estrena en los cines. La película ya fue presentada anteriormente en festivales internacionales, pero hoy hace su debut en todo Chile.

Koke Santa Ana conversó con Culto sobre su experiencia en la producción, y explicó que en este filme, él y Geraldine eran los únicos actores, lo demás personajes se estaban interpretando a sí mismos -estrategia similar a la utilizada en El Cristo Ciego de Christopher Murray-, pero fue esto lo que dio cierta “magia” a la producción que invita a reflexionar desde ambos lados de una ruptura.


—Geraldine y tú son los únicos actores en el filme, ¿cómo fue trabajar con personas que de por sí son sus propios personajes?

—Eso fluyó como no lo esperábamos porque, si bien nos anteponíamos a la posibilidad de que a la gente le costara ignorar las cámaras y todo, nos enfrentamos a todo lo contrario. Se generaban momentos muy mágicos en que incluso quedé con la duda de si algunos sabían o no que estábamos grabando una película. Así de fuerte. Fue un placer maravilloso. Las personas son los mejores actores al hacer de sí mismos, fue algo increíble.

—La película comienza con la ruptura de Isabel y Esteban, ¿cómo fue el proceso de construcción de sus personajes, qué tipo de background tuvieron al momento de interpretarlos?

—La forma de trabajar de Lavanderos en esta película fue muy interesante, porque a pesar de haber un guión escrito de principio a fin, nosotros no tuvimos acceso a ese guión, así que lo que hicimos fue recrear. Durante mucho tiempos nos juntamos a recrear los personajes desde que ellos se conocen hasta que les pasaban muchas cosas. Era muy divertido porque lo hacíamos en tiempo real, fue una forma nueva para mí de explorar. Esto fue hasta que se separaban, que es la escena en que empezamos, y los personajes se fueron construyendo así: a partir de experiencias personales, a partir de las circunstancias dadas por “peñaña” -que así le decimos a Fernando Lavanderos- y ese fue el background, la preparación que tuvimos nosotros. Como al momento de iniciar la película nosotros no conocíamos el guión, había un vértigo constante. Y la dirección… Fernando dirigía a Geraldine de una forma y a mí de otra, entonces nos encontrábamos y estábamos sujetos a un montón de ventanitas y eso me pareció un experimento muy muy muy muy bueno.

—Sin Norte tiene una forma de filmación particular, ¿fue muy complejo? ¿Cuánto tiempo les tomó y qué dirías que fue lo más difícil?

—Lo más difícil fue la modalidad que te decía, de como actores no conocer el guión escrito que existía y que todo el mundo lo conociera menos nosotros, y nos enfrentábamos a la incertidumbre diaria. Al principio de la película pasaron cosas inesperadas, entre ellas un accidente en que yo me doy vuelta en un auto, que sale de hecho en la película. Nos enfrentábamos todos los días a la incertidumbre, y yo creo que eso fue lo difícil. Dominar la ansiedad por no saber lo que iba a pasar. A grandes rasgos esto, porque se seguía una pauta, pero como te decía unas direcciones iban para mí y otras para la actriz que eran diferentes, entonces tampoco estábamos tan perdidos, pero le hace honor al nombre Sin Norte.

—¿Qué tanto de Koke hay en tu personaje Esteban?

—Mucho, yo me considero una persona bastante obsesiva cuando algo me importa. Lo que se generó fue que nos transformáramos en los personajes. Como en la vida real y en la pantalla, más que Koke se transformara en Esteban, Esteban se transformó en Koke en la vida real. En ese sentido, para mí esta road movie  significó un viaje muy especial en donde pude descubrir cosas de mi vida personal, un poco parecido a la historia del personaje. Así que yo creo que hay mucho de mí en el personaje, mucho de ese lado reflexivo, un poco tozudo de perseguir algo sin saber por qué, y después de hacer ese viaje te das cuenta que descubres algo: por qué lo estabas haciendo.

—Desde tu perspectiva, ¿Qué es lo que Sin Norte le deja a la audiencia?

—Primero nos deja una historia que a todo el mundo yo creo que nos ha pasado, nos deja también un norte un poco en pausa, quizás medio olvidado por la centralización, nos deja la identificación con los personajes. Personalmente me identifico con él y con ella, porque todos estamos siempre en una búsqueda constante y estos son los personajes que se pueden adaptar de la forma más inmediata a tu vida, porque una busca la libertad y el otro quizás busca esa misma libertad, pero en otra persona, en el hecho de encontrarse con alguien más, buscar la felicidad propia en otra persona. Ese viaje que ambas personas hacen te hace conocerte a ti mismo. Yo creo que lo que te deja la película es ese viaje que te invita a hacer, y todas las personas que la han visto, por lo que me comentan al salir de la película, es que se la ponen encima y genera harto debate, sobretodo el final. Más que respuestas, te deja preguntas, y te invita a hacer ese viaje que yo creo que es muy necesario para cada uno de nosotros, para descubrir qué es lo que queremos.

—En una reseña calificaron tu rol como un paso “de la comedia al drama” y en radio Bíobio dijiste que esa era un frase extraña porque el curso natural de un actor es explorar una diversidad de personajes. ¿Consideras que en Chile aún falta que se valore a los actores nacionales y a las películas chilenas?

—Considero que de a poquito se está empezando a valorar porque, como dicen por ahí, “nadie es profeta en su tierra”, y muchos trabajos, de muchos chilenos, están apareciendo en otros países, están siendo exitosos. Eso irremediablemente nos hace mirarnos, nuestros artes varios. Entonces, como lo que pasa en la música, los premios que se ganan las películas, los directores… puedo mencionar ahora a Una Mujer Fantástica de Sebastián Lelio, por ejemplo. Hay una serie de sucesos artísticos que están marcando otros países, que me encanta porque provoca que nos veamos nosotros. Creo que sí falta que se valoren a los actores chilenos, pero para que se puedan valorar se tienen que mostrar, y la vitrina más potente que tienen hoy los actores creo que es la televisión y las teleseries. Ahí quizás no hay mucha variedad para mostrar, faltan más vitrinas para que los mismos actores se puedan mostrar y así mismo por consecuencia ser valorados. Con “mostrar” no me refiero a ellos como personas, sino que mostrar su trabajo, distintas facetas, las ficciones… yo por mi parte borraría todo lo que es reality show de la televisión y llenaría de ficciones todo, hasta haría un reality de ficción. La ficción es hermosa, te provoca la reflexión, en cambio cuando es lo real te vas directo al choque a la emoción.

 

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera