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Culto
Bogotá se viste de la Rusia Romántica

Bogotá se viste de la Rusia Romántica

El miércoles por la noche arrancó el III Festival de Música Clásica, este año dedicado a la tradición musical rusa más pura. El certamen presenta conciertos en teatros, bibliotecas e iglesias, con más de 13 mil butacas en 17 puntos de la ciudad.

Quizá solo los bogotanos, cachacos o rolos, como suelen llamarse entre ellos, recuerdan que en 2012 su ciudad fue declarada Capital Musical por la Unesco. Autoinmune a su vertiginosa vida cultural, y con vendavales que la tienen empapada y gris por estos días, la bulliciosa e histórica Bogotá vuelve a hacerle honor a su distinción.

La noche del miércoles, en el Teatro Julio Mario Santo Domingo partió el III Festival Internacional de Música Clásica de Bogotá. El certamen, bianual y organizado por el mismo espacio y autoridades públicas encabezadas por la alcaldía, logra en cuatro días colar los sonidos doctos en la popular banda sonora de la ciudad, en la que dos o tres mariachis pueden salirte al paso en sus esquinas para ofrecer serenatas.

Creado en 2013, cuando se le dedicó a Beethoven, y dos años después a Mozart -cuando tuvo una extensión en Santiago, en alianza con CorpArtes-, este año el ciclo se consagra a la Rusia Romántica. “En 2011 y por estas mismas fechas, para Semana Santa, organizamos la temporada Bogotá Antigua, Sacra y Virreinal, y la gente respondió muy bien. Esta experiencia nos demostró que había un público interesado en la música y un vacío en los años impares en los que no hay Festival Iberoamericano de Teatro. Al año siguiente, Bogotá fue distinguida por la Unesco, y decidimos que su vida cultural no podía detenerse”, dice Ramiro Osorio, director del Teatro JMSD, sede principal del certamen. Un edificio con dos salas para 1.600 espectadores.

“La primera pregunta que deberíamos hacernos es precisamente qué es la Rusia Romántica”, dice Enrique Muknik, codirector de la presente versión que se tomará 17 escenarios hasta este sábado 15 y con 54 espectáculos, 12 de ellos gratuitos y que, además, suma cuatro funciones del ballet La Bella y la Bestia conducido por el francés Thierry Malandain. “Más que atribuírsela a una época o estilo, habría que planteársela como un criterio musical, que cruza varias décadas. Nos pareció tan lejana y misteriosa esta parte de la cultura rusa, pero tan cercana a la vez por su forma de imaginar el romance y el amor, que quisimos acercarla hacia nuestro lado”, añade.

En total, más de 300 artistas, tres orquestas internacionales y seis locales, y una buena dosis de creadores e intérpretes rusos, articulan el certamen este año, que está siendo transmitido por televisión y en streaming a través de Teatro Digital. Entre sus principales cartas asoman el director ruso Mikhail Pletnev, pianista y fundador de la Orquesta Nacional de Rusia; el español Josep Caballé, director titular de la Colorado Springs Philharmonic, y el pianista soviético Mikhail Voskresensky (1935), uno de los maestros del piano.

Hoy hubo 11 conciertos simultáneos de día y dos de noche. Mañana, serán 10 de mediodía y dos de tarde. Bogotá no da respiro.

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