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Culto
Rubio: los archivos en blanco de Fran Straube

Rubio: los archivos en blanco de Fran Straube

La cantante y baterista de Miss Garrison lanza su primer epé solista, que eventualmente será el primero de cinco que conformen su proyecto llamado Rubio.

“Tenía como 9 años yo creo. Mis papas me llevaron a una fiesta de año nuevo, en Colina, en esa clásica ceremonia de casa de campo con una banda en vivo y todo. Mandaron a los niños a dormir temprano, y yo en cuanto me levanté al otro día me puse a copuchar la batería que aún estaba instalada. Seguí el ritmo de la música envasada de fondo y el baterista, dueño del instrumento, le dijo a mis papás que tenía ritmo”.

Fran Straube es un nombre que lleva rato sonando en la escena nacional. Por allá por el 2013 comienza el ruido con su integración a Fármacos, agrupación en la que tocó su instrumento madre y que la llevó a pisar Lollapalooza 2015. Además de este proyecto musical que hoy sigue su camino sin Fran, también existe Miss Garrison, trío compuesto junto a Rodrigo de la Rivera y Tomás Rivera que no sólo ya tiene tres largos editados -siendo el del 2016 una de las publicaciones chilenas más nutridas del año-, sino que también es el hogar en el que Straube fue capaz de salir de atrás.

“En Miss Garrison está casi toda mi historia pública musicalmente hablando. Con ellos toqué batería y canté al mismo tiempo, así empecé porque yo había cantado en otra banda pero en un rollo súper distinto. Para mí siempre fue la batería y nada más, pero con los Garrisson -que han sido mi familia y mi crianza musical- pude avanzar un poco en el escenario y pararme al frente con mi instrumento y mi voz”, dice ella.

El bicho de ser la voz que inunda el lugar llevó a la artista a planear en paralelo algo que siempre hizo: maquetas en su casa, con duración desde treinta segundos a cuatro minutos, que siempre fueron archivadas bajo el nombre de Rubio. “Rubio uno, rubio dos, rubio tres. Como por Blonde Redhead, que es rubio-colorín. Me quedé pegada con esa palabra, con el mundo albino, la gente sin registro, los papeles en blanco”, dice Straube.



Es la primera vez en sólo y en público, por eso es que Rubio, esta nueva apuesta, tiene emocionada a Straube. Se trata de su mundo más privado llevado a escenarios ante la vista de desconocidos que ven cómo la música hace sus experimentos, que en esta etapa está más alejada de la batería y más cercana a los juegos de voz que puede lograr entre efectos y sintetizadores. “Es mi escape, es mi salida, esto es yo”, dice sobre esta historia que quiere llevar mucho más allá de un bar o una reproducción en Youtube.

“Quiero irme en la volá performática, en un museo, en la bienal. Estoy trabajando con Andrew de Trimex que hace iluminación y visuales y estoy creando un concepto. Al final yo hago unos ruidos pero el mundo está en todo lo demás, y quiero que Rubio sea eso, toda una pieza audiovisual sonora tecnológica, meterle banda, meterle bomba” comenta, con emoción evidente. “Me encanta, puedo jugar a lo que quiero, es mi experiencia reunida y quiero expresarla en vivo porque es una sensación muy de canal, catártica”.

Hasta este viernes 7 de abril, Straube defendía Rubio con un corto homónimo lanzado durante el 2016, trabajo que para la artista es más bien un peldaño previo de experimentación. “Lo hice sin darme mucha bulla mediática o publicaciones o bombos y platillos al trabajo en sí, más que presentar lo que era Rubio. Yo creo que lo hice porque el proyecto era una guagua, pero ahora que tengo algo más para mostrar se puso serio, se suma gente a trabajar conmigo y ya no hay vuelta atrás”. El camino sin retorno que ve Francisca por estos días es la misión junto a Jungla Music: lanzar cinco epés durante todo este 2017 que terminarán como un gran compilado del mundo que la baterista quiere entregar, integrado por R, U, B, I y O.



“Estas cinco publicaciones, que trae dos canciones cada una, me da la posibilidad de hacer pequeños universos dentro de uno más grande, puedo juntar conceptos, historias. Es entretenido desde el lado estético y también desde el concepto musical porque te relajas, no tienes esa presión de tener diez canciones listas, si no que se van a ir construyendo de a poco, y van a ir demostrando mi estado más actual”.

Desde esa vereda Rubio estrena R, la primera pieza del rompecabezas. ‘Indonesia’ y ‘Luz’ están en el corto, siendo la última un track junto a Carlos Cabezas que devela la intención sonora de Francisca. Hip hop, downtempo, psicodelia electrónica, pasajes étnicos, y la libertad alternativa-experimental se escuchan fuerte en el rápido vistazo que soltó la ahora cantante.

Atrás queda la niña que organizaba las bandas del barrio y jugaba con la batería ubicada en su patio. Ahora está lista para volar junto a Miss Garrison a Estados Unidos y al Primavera Sound, mientras Rubio seguirá recopilando anécdotas y experiencias para ver si algún día es posible crear ese nicho con el que sueña. ”Quiero estar con chicas, compartiendo escenarios en un mundo medio electro hip hop como los que se dan en Nueva York donde hay muchas talentosas dando vueltas”, dice. Ahora, “queda trabajar y pasarlo bien no más, desde el registro cero, llenando el papel blanco que es esta nueva locura musical”.


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