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Culto
Los sonidos nuevos de Emisario Greda

Los sonidos nuevos de Emisario Greda

Se llaman a sí mismos “mini-progresivo-pseudo-psicodélico-literario”, bromeando. Ahora, la banda chilena lanza el single Todo Azul, como parte del sello Quemasucabeza.

“Queríamos cambiar el nombre porque necesitábamos que fuese más banda. Pujem era un proyecto muy mío, de hecho así me dicen”, dice Javier Poduje, el responsable de construir las primeras maquetas que meses más tarde llegarían a Renato Hidalgo, quien hoy comparte escenario con el músico, y que además es el encargado de sugerir pensar en formato banda. Corre 2015 y las canciones que fueron grabadas en solitario y casero por Pujem en el epé ‘Papel’, empiezan a ser repartidas en vivo por la ciudad con la formación integrada por Juan Pablo Aravena y Vicente González, que termina de cerrar la tecladista y ex integrante de Patio Solar y El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, Yaney Salgado. Como una receta en la que sólo faltaban un par de ingredientes, el equipo de cinco toma el nombre Emisario Greda, uno que no tiene mucha explicación más allá de un placer fonético, y que con el tiempo han llegado a conectar a los colores y sonidos que expresan cuando revisitan el pop desde la vereda del lo fi.

“Mini-progresivo-pseudo-psicodélico-literario” se llaman en broma. Una etiqueta innecesaria y enorme para tratar de entender el mundo Emisario Greda, ese compuesto por compañeros de colegio y de Pro-Jazz que empapan de identidad la pasión que decidieron transformar en algo 24/7, aún cuando tienen que salir del modo musical por un rato para ir a sus trabajos de medio tiempo. Entre las bolsas de supermercados en las que empacan algunos días a la semana y los instrumentos que cargan desde el sector sur-oriente de la capital, la agrupación se concentró en el disco debut y, a dos años de su formación como tal, ya están viendo las primeras luces en el camino.

‘Todo Azul’ es el primer single que presentarán los artistas este viernes 21 de abril, que además de ser la nueva sorpresa del álbum debut que viene a finales de este mes, también es el punto de partida de los jóvenes en el sello Quemasucabeza. “‘Todo Azul’ es sobre estar en un grupo de gente y no saber qué haces ahí, un poco de incomodidad, de ese filtro azul”, dice Javier explicando el primer hito de su proyecto junto al sello que ya tiene 18 años de historia en la pequeña industria nacional. El relato, a su vez, concuerda con la decisión de la banda de dejar el recorrido junto al activo independiente nacional, Piloto, y de darle nuevas nuevas oportunidades a sus recorridos musicales en la casa de nombres como Protistas y Maifersoni.



“Es cómodo trabajar con Quemasucabeza porque está conformado y se hace bien, y nosotros necesitábamos hacer las cosas más ordenadas”, aseguran Salgado y Poduje sobre la decisión de cambiar de discográfica, una que no ven como un puente seguro-o-asegurado, pero que sí funciona para aquellos que prefieren dedicarse a tocar en lugar de gestionar las mil y una cosas que suceden detrás de una tocata, un sencillo o un disco, como lo hicieron ellos, que desde hace más de medio año están encerrados mentalizados en ‘Anhelario’, el primer largo que llegará bajo el brazo Rodrigo Santis.

Felipe Castro, el encargado de grabar el debut de ex Pujem y guitarrista de Pedropiedra, es quien hace el vínculo: después de enviar el disco “totalmente al desnudo, sin ninguna pre-mezcla siquiera” a Rodrigo, las conversaciones se oficializaron entre la banda y el hogar de Gepe, y de ahora en adelante sólo queda futuro. “Escuchamos el trabajo y nos gustó la música. La verdad es que estaba complejo sumar otra banda al catálogo por temas de sobrecarga pero sentíamos que el paso logra refrescar lo que tenemos”, dice Santis, quien siente que los sonidos profundos e íntimos de los jóvenes “encajan muy bien con Quemasucabeza, porque nos gusta trabajar con música que disfrutamos y emociona sin ser puristas”.

Once canciones es lo que traerán las primeras aventuras de Emisario Greda, que después de tres años de recorrer, tocar más de seis veces en el Bar 1, compartir escenario con Alex Anwandter, sobrevivir al reality que significa ser un grupo de humanos remando para el mismo lado y mutar a formato banda, están preparados para empezar a hacer las cosas con más orden. “Al final el disco es como pasar de Pujem a Emisario Greda. Somos más banda, nos comprimimos, logramos aprender a equivocarnos juntos”, comenta Salgado.

Mientras Quemasucabeza quiere “llevar a la mayor cantidad de lugares posibles” el disco y aprovechar “la renovación que significa trabajar con gente joven”, los artistas están confiados en esos viajes de mini-progresión-pseudo-psicodelia-literaria que tienen para entregar. “Somos transversales, nos puede escuchar gente de trece años y de treinta y van a enganchar porque no se trata de un estado musical juvenil. Hay canciones que son más ingenuas pero que suenan a un todo. Al final sólo queremos hacer las cosas bien”, cierra Yaney, una de las cinco partes que conforman la agrupación del salto, esa que delega en favor de los sonidos para empezar a trazar la nueva ruta a seguir.


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