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Culto
El encanto de un abogado cuestionable

El encanto de un abogado cuestionable

Desde hoy está disponible en Netflix la tercera temporada de Better Call Saul, el spin-off de Breaking Bad. La ficción de abogacía cuestionable, sigue la transformación de James McGuill en Saul Goodman, el defensor al que acuden los criminales en Nuevo México.

James McGuill, Jimmy como se hace llamar para generar cercanía con sus clientes, tiene el don de la palabra. Con un título como abogado que obtuvo por correspondencia en la Universidad de Samoa Americana, McGuill tiene el clásico perfil de alguien que inevitablemente genera simpatía aunque uno no le compre mucho el cuento.

Bob Odenkirk encarna al abogado cuya primera aparición fue como Saul Goodman en la segunda temporada de la serie Breaking Bad. La ficción creada por Vince Gilligan, comienza con Walter White como protagonista, un profesor de química que al ser diagnosticado de cáncer decide emprender un negocio ‘cocinando’ metanfetaminas con Jesse Pinkman, un alumno de la escuela donde enseñaba.

El camino de White y Pinkman se cruza con el de Goodman cuando ‘Badger’ -amigo de Pinkman- es descubierto vendiendo drogas. El abogado intentará defenderlo mientras Walter White se hace pasar por su tío. Tras una serie de amenazas y malos entendidos, Goodman se la juega por aliarse con el dúo que incursiona en la venta de drogas. Desde entonces deja en claro que sus práctica legales suelen ser flexibles y que recurre a métodos poco convencionales.

Better Call Saul se ambienta 6 años antes de los eventos en Breaking Bad. Odenkirk muestra en un conjunto de saltos al pasado y al futuro cómo llegó a ser Saul Goodman, el defensor legal al que acuden quienes tienen problemas con la justicia y no son precisamente inocentes.

Los flashbacks dan cuenta que desde temprana edad robaba dinero del negocio de su padre. En su adolescencia era conocido como “Jimmy resbaloso” porque aprovechaba el suelo escarchado para fingir caídas y demandar a quien pudiera. Y, antes de siquiera pensar en dedicarse al derecho, cumplió condena en prisión por daños a propiedad privada y asalto.

Comenzó a reivindicarse trabajando en la entrega de correo en el bufete de abogados de su hermano. Desempeñándose como el último eslabón, obtuvo su título profesional, pero de nada le sirvió. Su hermano nunca lo consideró a la altura, resentía el afecto que le tenían sus padres y reprochaba sus prácticas que escapaban de lo ético.

Con dos temporadas ya emitidas, la tercera entrega de episodios se encargará de aproximarse cada vez más al hombre que vemos en Breaking Bad. Saul Goodman será el nombre elegido por Jimmy, porque según él “suena judío” y la pronunciación tiene similitud fonética con la frase en ingles “It’s all good, man” (“Todo está bien, hombre”).

Al igual que en las dos primeras, esta tercera temporada comienza con una mirada al futuro de McGuill trabajando en un local Cinnabon en Omaha, tal como predijo a Walter White. Lo que se puede anticipar es que al regreso -o más bien, pasado- de otros personajes conocidos como el clan Salamanca, y quien espía y limpia escenas del crimen Mike Ehrmantraut; se sumará uno de los mayores drug dealers: Gustavo Fring, dueño de Los Pollos Hermanos.

Originalmente, Better Call Saul fue pensada como una sitcom de unos 20 minutos de duración, pero lo hilarante del personaje es solo una de sus aristas. Tal como se muestra en el spin-off, Saul Goodman se construyó en un pasado difícil, donde los engaños y negocios turbios estuvieron presente desde su infancia y hacia los cuales siempre mostró cierta inclinación. A pesar de formarse rodeado por la leyes, la inconsciente búsqueda de la aprobación de su hermano, y el ver sus oportunidades siempre limitadas, lo volvieron un ser capaz de torcerle la mano al sistema y aparentar inocencia.

La relevancia no está en los crímenes, en las leyes o en los tintes cómicos del protagonista. El corazón de la serie está en la complejidad de sus personajes y las historias que permiten comprender cómo llegaron a ser quienes son, principalmente Jimmy McGuill y Mike Ehrmantraut, un abogado y un ex policía que manejan al revés y al derecho la justicia en Albuquerque.


Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera