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Culto
Aplicación revive la memoria histórica de las calles de Santiago

Aplicación revive la memoria histórica de las calles de Santiago

AppRecuerdos reúne los relatos de personas que habitaron la ciudad entre los años ’70 y ’90.

¿Se ha preguntado alguna vez qué personas recorrieron las mismas calles antes que Ud.? Con 476 años desde su fundación, la ciudad de Santiago ha sido escenario de innumerables historias, las que guarda con silencio cómplice en cada una de sus calles y construcciones. La esquina de José Victorino Lastarria con Villavicencio, donde se ubica el cine El Biógrafo, es un buen ejemplo.

“En 1986, con un grupo de amigos, inauguramos al lado del cine un bar al que llamamos Café del Biógrafo. Y dado que en la esquina de la Alameda con Lastarria se instaló el comando del No, rápidamente se transformó en un centro neurálgico de la oposición. Con el pasar de los días, comenzó a venir todas las noches un señor muy elegante del que nos fuimos haciendo amigos. El se declaraba un acérrimo pinochetista, pero le caíamos bien. […] De repente, una noche, llegó muy nervioso, no bebió nada y simplemente dijo: ‘vengo a despedirme’. Y desapareció. Una semana después era encontrado muerto en Uruguay y ahí descubrimos que se llamaba Eugenio Berríos, agente de la DINA”.

El testimonio es del periodista Douglas Hübner Vidal y es una de las 129 memorias que componen el archivo de AppRecuerdos, una aplicación para teléfonos móviles que recopila relatos biográficos correspondientes a los años ’70 y ’80 en el centro de Santiago.

“No queríamos trabajar con material de archivo y que un actor leyera cartas o testimonios. Queríamos que hubiera personas reales que contaran sus historias a un nivel cotidiano”, explica Verónica Troncoso, artista visual y académica de la U. de Chile, encargada de investigar y desarrollar los relatos. “Por eso, hay una cosa accidental que rodea toda la obra. Cosas que le pasaron a las personas porque sí, porque les tocó estar ahí en ese momento”, cuenta.

El proyecto es una iniciativa del Goethe-Institut y fue desarrollado por el colectivo SonidoCiudad, de la Facultad de Artes de la “U”, en conjunto con la compañía de teatro alemana Rimini Protokoll, que ha trabajado en proyectos similares en Berlín. Troncoso explica que la tarea estuvo a cargo de un pequeño equipo de artistas -una antropóloga, una teórica del arte y una periodista- y que fue un esfuerzo paralelo entre Santiago y Berlín.

“Los que trabajamos en Santiago tuvimos la labor de buscar los relatos; hacer listas y llamadas, concretar entrevistas e ir hasta los lugares con las personas”, cuenta Troncoso. “Desde Berlín nos apoyaron con su experiencia y nos dieron la perspectiva de un extranjero. Eso nos obligaba a construir nuestra historia de manera más clara y a entenderla desde otro lugar”.

La aplicación es gratuita y está disponible para Iphone y Android. Luego de obtenerla, hay que descargar los audios, los que se distribuyen automáticamente en distintos puntos de la ciudad que aparecen marcados en un mapa. Al abrirla y recorrer Santiago (dentro del cuadrante que definen Plaza Italia, La Moneda, Parque Almagro y el Mercado Central) se escuchan cada uno de los recuerdos a medida que se pasa por los puntos marcados. “Uno empieza a entrar a lugares que no entraría y, después, a percibir esos espacios de otra manera. La percepción de la ciudad cambia”, plantea Troncoso.

Entre los testimonios que conforman el archivo destacan, por ejemplo, el de un militar de rango menor que dejó una carpeta en el actual GAM, ex edificio Diego Portales, y cuenta la sensación de estar a cinco centímetros de Augusto Pinochet. También el de un ex mirista que relata cómo, en un edificio ubicado en Serrano con Eleuterio Ramírez, montaron un cumpleaños falso para disimular los ruidos que hacía la impresión del periódico El Rebelde. También se incorpora música de la época y fragmentos de transmisiones radiales. Troncoso explica: “Conforman una historia que va más allá de la que todos sabemos. Constituyen otro nivel, una capa permeable y afectiva con la que todos nos podemos sentir representados”.

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