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Culto
Cuando los poetas chilenos bombardearon Santiago

Cuando los poetas chilenos bombardearon Santiago

El 23 de marzo de 2001, poetas de todas partes del planeta aterrizaron en Santiago para “allanar Chile y bombardear con poesía La Moneda”, como explicó el entonces presidente Ricardo Lagos.

Hacia la noche, luego de una semana de lecturas en el palacio presidencial, un helicóptero bombardeó con más de cien mil poemas el edificio que es sede del gobierno chileno. La lluvia de marcapáginas iluminó el cielo mientras más de treinta mil personas enmudecieron ante el estruendo de las aspas y la imagen de una noche de otoño en una ciudad cordillerana. Los edificios que circundan la plaza, los mismos que antes conocieron el humo y la metralla, amplificaron las voces del argentino Juan Gelman, Gonzalo Rojas, el poeta ruso Yevgueni Yevtushenko, el nicaragüense Ernesto Cardenal, Nicanor Parra, Raúl Zurita y las voces grabadas de Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Los poemas suspendidos en el aire provenían de unos 40 autores jóvenes de los noventa, toda una generación literaria formada en dictadura. “Chile se pone pantalones largos en el mundo simbólico de su memoria y de la memoria de los demás pueblos que nos están mirando”, dijo el antipoeta, que por esos días reclamaba la ausencia de nombres como Armando Uribe, Óscar Hahn, Gonzalo Millán, Efraín Barquero, Mauricio Redolés y Diego Maquieira en el evento: “Ya es hora de que dejemos de darle a los recuerdos un sencillo beso en la frente, para hacer con ellos algo aún más constructivo que recordar. Aquí hay que parir el futuro mejor de los sueños, para que de verdad seamos merecedores de vivir”. En algunos sectores cayeron más poemas de un mismo autor, que fueron usados como moneda de intercambio: los más abundantes costaban menos, los más escasos eran más valorados. Cuando el helicóptero se retiró, no quedaba un solo marcalibro en el suelo.


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