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Culto
The 1975 extiende la fiebre de Lollapalooza con su esperado debut

The 1975 extiende la fiebre de Lollapalooza con su esperado debut

El grupo, uno de los fenómenos de la cita, actúa hoy en Movistar Arena. El cuarteto agotó en sólo horas los tickets para su estreno en solitario.

En medio del variado menú musical que se vio durante el fin de semana en el Parque O’Higgins, por donde desfilaron desde estrellas de alto voltaje rockero hasta nuevos fenómenos del pop anglo, The 1975 protagonizó su propio hito. El sábado, sobre uno de los dos escenarios principales y frente a una de las mayores audiencias que registró la reciente versión de Lollapalooza, el cuarteto británico generó uno de los momentos más intensos del evento, con un show que provocó los chillidos más agudos que se escucharon en ambas jornadas y que hizo brotar lágrimas entre su fanaticada, compuesta principalmente por jovencitas.

Un fenómeno que sólo pudieron percibir aquellos que asistieron a la séptima versión del Lollapalooza chileno -los ingleses fueron de los pocos artistas del evento que no cedieron los derechos para que su show se transmitiera vía streaming- pero que tendrá su segunda parte esta noche, con el esperado debut del conjunto en solitario en la capital, fijado para las 21.00 horas en el Movistar Arena.

Los liderados por el carismático Matthew Healy son los únicos créditos internacionales que se quedaron en Santiago -junto a otros como Robert Trujillo, de Metallica, que ayer asistió a una actividad promocional- tras el fin de la cita, para materializar un postergado recital que inicialmente se realizaría en septiembre, en el teatro La Cúpula, pero que meses antes sus organizadores cambiaron de fecha y de recinto. Lo primero, debido a la inclusión de la banda en el cartel de los Lollapalooza regionales, lo que obligó a posponer el show siete meses. Lo segundo, a causa de la explosiva venta de entradas que protagonizaron sus fans locales, que agotaron en horas todos los tickets para la velada, replicando el arrastre que el cuarteto de Manchester ostenta por estos días en todo el planeta musical.

Y es que en sólo tres años, luego de publicar cuatro promisorios EP, el grupo que completan Adam Hann (guitarrista), Ross MacDonald (bajista) y George Daniel (baterista) se ha convertido en una de las revelaciones de la industria discográfica de su país. Primero, con su LP homónimo de 2013, que llegó al número 1 de ventas en los listados de Reino Unido, y posteriormente con I like it when you sleep, for you are so beautiful yet so unaware of it, su última producción de estudio a la fecha, de ambición tan grande como su título y con el que consiguieron desplazar del primer puesto del ránking Billboard al entonces imbatible 25 de Adele.

Esto, gracias a una exitosa fórmula que parece llenar un vacío en el gusto de la audiencia millennial: una combinación de guitarras eléctricas y actitud de rockeros trasnochados -sintetizadas en Healy, el favorito de las fans- con influencias del pop sintético de los años 80, lo que le da a su sonido una vibra bailable y retro que les ha valido comparaciones con Duran Duran, INXS y los U2 más discotequeros.

En ese sentido, mientras para sus seguidores The 1975 parece ser una versión algo más adulta y desenfadada de los Jonas Brothers, para los integrantes del cuarteto su propuesta aspira a la trascendencia. “Buscamos dejar un legado, que en el futuro la gente mire hacia atrás y recuerde los nuestros como los discos más importantes del pop de la década”, declaró Healy recientemente a la revista Q, donde anticipó que su tercer álbum, con fecha de lanzamiento para 2018, esté a la altura de OK Computer de Radiohead y The queen is dead, de The Smiths.


La cifra récord de público que registró Lollapalooza el fin de semana en el Parque O’Higgins (160 mil personas en dos días) no fue un fenómeno aislado, ya que las otras versiones sudamericanas del festival también tuvieron sus mayores convocatorias a la fecha. En Brasil, la cita llegó a los 190 mil asistentes, mientras que 200 mil personas fueron a Lolla Argentina, la primera versión sudamericana que agota oficialmente todas sus entradas.

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