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Culto
Niña Sombra: el documental sobre el camino a la ceguera

Niña Sombra: el documental sobre el camino a la ceguera

La cinta de María Teresa Larraín se estrena este jueves 6 para el Miradoc, y recorrerá todo el país. El filme narra en primera persona la vida de su autora, quien comenzó a perder la visión en 2007.

“Bailaba tango, hacía películas y tenía un amor, pero todo eso terminó”, dice la voz en off que narra el documental. Es su directora y protagonista, la cineasta María Teresa Larraín (65), quien mientras en 2007 editaba su película El juicio de Pascual Pichún en Toronto, lugar donde vive hace más de 30 años, comenzó a peder parte importante de su visión. Poco después, por la muerte de su madre, regresó a Chile y, mientras paseaba por el centro de Santiago, se perdió.

Luis Albornoz, un vendedor ambulante no vidente más conocido como “el hombre pájaro”, la ayudó. En ese momento, María Teresa Larraín también decidió filmarlo a él y a los demás comerciantes ciegos de la Alameda.

Esta es la premisa de la película que en marzo presentó en Toronto y Praga, y que este jueves 6 de abril inaugurará el quinto ciclo de las películas documentales del circuito Miradoc. Niña Sombra será proyectada durante todo el mes en 18 ciudades, desde Arica a Punta Arenas, y la misma directora participará de algunos de los recorridos de la muestra, que tendrá un carácter itinerante.

La realizadora se demoró ocho años en terminar la película. En un principio, cuando su visión estaba menos dañada, podía reconocer encuadres y tomas a través de un ojo binocular. Con el paso del tiempo empezó a preguntarle a su director de fotografía qué era lo que tenían en cada toma. “Lo más difícil fue encontrar mi mirada ciega, mi punto de vista como directora, pero al principio no sabía lo que estaba buscando. Me sentía insegura porque no veía cuando caminaba por las calles”, cuenta la directora.

Una de sus herramientas para filmar fue la memoria de su pasado en el país. Muchos de los lugares que aparecen en el documental fueron parte de su propia vida, por lo que sabía lo que quería mostrar. “Todo esto es un mundo que yo vi. Mucho de esta película es memoria. Filmé en la Alameda porque es el barrio de mi infancia. Yo no estoy en la oscuridad”, dice Larraín.

Aunque en la etapa final ya no era capaz de reconocer lo que estaba filmando, se guiaba por sonidos, colores y texturas. “Muchas personas me dijeron entonces que el camarógrafo representaba mis ojos. Pero no, no son mis ojos. No comprenden que una persona ciega pueda hacer una película, los ciegos nunca lo cuestionaron”, cuenta Larraín.

Uno de los mismos vendedores la convenció de protagonizar el documental, pues en un principio sólo iba a ser directora. “Guillermo Sepúlveda (vendedor) me dijo: ‘Bueno, yo voy a estar en tu película, pero siempre y cuando tú estés en ella. Tú también eres personaje, ¿por qué no cuentas la historia de tu ceguera?’. Yo le respondí: ‘Pero si yo no soy ciega’. Y él me dijo: ‘¿A no? ¿Y ese bastoncito para qué sería?’. Yo creía que estar ciega era ver totalmente en negro. Uno va negando y dice todavía puedo”, cuenta Larraín.

Pero su objetivo final aún no está cumplido. Después de haber postulado sin éxito a fondos, este año espera lograr que los no videntes puedan acceder a la película mediante la técnica conocida como “audiodescripción”. Básicamente es una herramienta que permite relatar lo que el ciego no ve. “Cómo es posible que una película sobre ciegos, de una directora que se está quedando ciega y con personajes ciegos no pueda audiodescribirse en Chile porque no hay fondos. Me dijeron que podía postular juntando tres proyectos. Yo apenas doy para este”, dice María Teresa Larraín.

Hasta el momento su película está audiodescrita en inglés y no en español, circunstancia que le permite comparar distintas realidades. “En Canadá tengo más acceso, pero acá me dan otras cosas, las humanas. Nada es mejor ni peor, las dos cosas son necesarias”, cuenta. Ha sido ese contacto humano y su ética como documentalista lo que la ha hecho mantener la relación con los vendedores:

“Es súper importante volver a ellos. Esto lo he hecho siempre, ciega o no ciega. Son cosas que uno tiene que hacer con sus personajes porque sino estás utilizando a la gente”, dice Larraín, quien también pretende montar una muestra itinerante inclusiva.

En rigor, María Teresa Larraín pensó que esta sería su película final. Sin embargo, no será su último proyecto audiovisual. Después del recorrido itinerante que la tendrá viajando por Chile durante abril, partirá en mayo a Barcelona a postular por fondos para un nuevo proyecto. Se trata de Más allá de las sombras, que incluirá extractos de Niña sombra y donde se invitará a los no videntes a contar sus experiencias. Además, está cursando estudios sobre diferentes discapacidades en Toronto. Así espera, según dice, volver a Chile a trabajar en políticas públicas más inclusivas.

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