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Culto
Lollapalooza: lo mejor del sábado

Lollapalooza: lo mejor del sábado

Desmenuzamos los mejores momentos del festival, que en su primer día convocó a más de 80 mil personas.

Temprano, Villa Cariño encendió los escenarios de la explanada con una eficaz presentación en donde se vieron los primeros pasos de baila con canciones como “Freestyle”, al tiempo que Tomas Preuss cerraba la actuación de Prehistöricos con “Que suba el momento”, en un show ensayado desde el vestuario hasta la emotividad estudiada de una canción como “Ya no te espero”.

Lo de Weichafe, más adelante, fue tremendo. Rindieron tributo al triunvirato más trascendental de la música popular chilena: Violeta Parra, Los Jaivas y Los Prisioneros, además de animar el primer pogo de Lollapalooza al ritmo de temas como “Pichanga” y “Ripio y soledad”.



La nostalgia noventera se instaló en el parque a la altura de La Pozze Latina, banda icónica del rap chileno de los 90, que contaba con un refuerzo clave en su renovada formación: el MC Chico Claudio, un conocido en el circuito de la black music nacional, que transforma cualquier escenario en una fiesta con el beatbox, en donde Bruno Mars puede ir de la mano con C&C Music Factory o Michael Jackson entre sonidos de scratches y efectos. El peak, cómo no, vino con “Chica eléctrica”, aunque antes los de Jimmy Fernández prendieron al respetable con un entretenido medley de El General. Más tarde, Lucybell oscureció la tarde con versiones remozadas de sus canciones, en donde “Mataz” y “Mil caminos” fueron las más coreadas.

En Kidzapalooza, Sophi Lira interpretó canciones de Nicky Jam, Amy Winehouse y Violeta Parra mientras que más adelante fue el turno de una banda que promedia apenas 12 años, The Helmets, liderada por el hijo del bajista de Metallica, Tye Trujillo.

En el íntimo Aldea Stage el clan Parra rindió un sentido homenaje al último caído, Ángel Parra, el músico más representativo de la Nueva Canción Chilena.



Cage the Elephant venían precedidos de una encendida presentación en una edición anterior del festival, por lo que el carismático cantante Matt Schultz no tuvo problemas en lanzarse al público en una actuación de quince temas que comenzó con “Cry baby” y culminó con “Teeth”.

Los colombianos de Bomba Estéreo se robaron las miradas en el Acer-Windows 10 Stage, aunque los alargues de las canciones más que conseguir el trance del baile transforman un show prendido —animado por canciones como ”Fuego” y “Soy yo”— en una experiencia monótona.

El Lotus Stage, el nombre que recibe La Cúpula del Parque O’Higgins durante los dos días de festival, se presta naturalmente para que un frontman tan bueno como Álvaro López se luzca al frente de López, juegue con el público y pida cigarros, ratificando que en esa interacción es de los mejores de Chile. Sin embargo, a pesar de lo bueno de su espectáculo, la banda carga con un fantasma potente, lo que quedó demostrado cuando guitarra en mano el cantante hizo “Siniestra” de Los Bunkers y la gente dejó de correr hacia otros escenarios y se puso de pie.



Repasando sus más grandes clásicos, como “Salvation” y “Time bomb”, la banda liderada por Lars Frederiksen hizo estallar los parlantes y mostraron un show donde se notó que los años no pasan en vano cuando de manejar masas se refiere. De un segundo para otro la tarde del sábado fue de Rancid, quienes dejaron en claro que ellos saben armar un buen espectáculo que el público supo responder con un enorme pogo.

Previo al show de Metallica, unas 20 personas intentaron ingresar sin pagar al Parque O’Higgins. Según reportaron distintos medios, los encargados de la seguridad de Lollapalooza debieron aplicar electricidad con armas de electroshock para dispersar a la turba. Lo cierto es que había expectativa por el número de rock más importante del mundo. Y la banda respondió en su paso por Lollapalooza.



“Yo amo los festivales como éste, porque no es solamente público de Metallica, sino que también gente que puede disfrutar de un DJ, lo que para nosotros es un gran reto”, había dicho James Hetfield, el cantante de la banda, antes de subir al escenario. Y el reto fue superado con creces.

Al comienzo, Metallica fue brutal: “Hardwire” abrió la velada, en un inicio arrollador. De ahí en más, la máquina eterna que ha sido el cuarteto apareció y, a costa de clásicos como “For whom the bell tolls” y “Fuel”, sellaron un gran primer abrazo con los fans chilenos, que terminó con fuegos artificiales y el tridente más insigne de su música, un cierre épico de la mano de “Fight fire with fire”, “Nothing else matters” y “Enter sandman”.


Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Periodista de La Tercera y editor de paniko.cl