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Culto
Duran Duran: un encuentro para atesorar

Duran Duran: un encuentro para atesorar

El Parque O’Higgins vivió uno de los mejores show de Lollapalooza de la mano de los británicos. Uno que difícilmente se pueda olvidar.

Lo que presenciamos en la elipse del Parque O’Higgins fue de una calidad superlativa. Duran Duran, la mítica banda británica, montó un show que arrasó con todo a su paso y puso a bailar hasta al más ajeno a sus canciones.

Como ha sido la tónica con los grupos de mayor trayectoria, la gente sub-30 era la que predominaba en la explanada del Itaú Stage. Un apertura con “The wild boys” y “Hungry like the Wolf” anunciaban algo histórico, pero no fue hasta “Come Undone” que el público reaccionó completamente. De ahí en más, la banda mostró su curriculum para animar la jornada.

Un momento muy emotivo ocurrió cuando la banda tocaba “Planet earth”: las pantallas del escenario mostraban el rostro del eterno David Bowie y la banda que comenzaba a tocar parte de “Space oddity” y, como no se podía ser menos frente a tal clásico, los acordes de “Ordinary world” dejaban con un nudo en la garganta a varios.

Con cada minuto que avanzaba, los británicos demostraban la calidad que los ha caracterizado durante toda su carrera y que los hace estar aún vigentes en la industria mundial. Cuando parecía que el show terminaba con “Girls on film”, había algo más que entregar.

“Save a prayer” y “Rio” fueron las elegidas para cerrar una presentación de una hora y 17 minutos que marcará un recuerdo en cada uno de los presentes. No se entiende que con el lleno que tuvo y la calidad de la banda, podía fácilmente ser el headliner del día domingo. Porque, aunque los tiempos y el público cambie, la calidad no. Y de eso, Duran Duran algo sabe.

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