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Culto
Bala loca llega a Netflix: “Estaba pensada desde el principio para ser una serie de altísima calidad”

Bala loca llega a Netflix: “Estaba pensada desde el principio para ser una serie de altísima calidad”

Netflix emite este sábado la primera temporada de la serie escrita por Gonzalo Maza y estrenada originalmente por CHV.

Escrita por Gonzalo Maza, quien el próximo 6 de abril estrena en salas la película Una mujer fantástica —del director Sebastián Lelio, con quien aparece en la foto—, la fecha encuentra al guionista en medio de la escritura de una nueva película en inglés y un Master en la London Film School.

Bala loca fue un proyecto desarrollado por los creadores de la serie, que son David Miranda y Marco de Aguirre”, dice Maza al otro lado de la línea. “Ellos estaban con este proyecto y cuando nosotros llegamos había una perspectiva bastante clara sobre todo de los personajes y de un poco el mundo, es decir: personaje en silla de ruedas, periodistas, medio de investigación periodística, corrupción en Chile. Esos eran los temas que estaban andando y el tono”.

La idea fue trabajar desde un antihéroe y la perspectiva de qué sería interesante hoy y qué temas estaban subterráneos.

“En Chile llama mucho la atención y produce mucha desconfianza lo que yo llamo los personajes que cruzan la calle, es decir, si tú cambias lo que eres y eres otra cosa, después de un rato, tú eres desconfiable. Si eres de derecha y dejas de ser de derecha, la gente te mira raro. Si eres cuico y te haces pasar como que tienes menos plata, desconfían de ti. Me parece interesante que el protagonista de Bala loca es un personaje que cruza dos veces la calle: primero era un periodista serio y de investigación, que luego se convierte en periodista de farándula. Hay personajes chilenos que pasaron por eso, y que después volvieron a su punto original, entonces eso me parecía que era un punto desconfiable y, a partir de esa idea, llamé a Pablo Toro, guionista con quien trabajé en la adaptación chilena de La Ofis”, relata Maza.


—¿En quién está inspirado el personaje de Mauro Murillo, el protagonista de la serie?

—Lo construimos antes de empezar a escribir y estaba inspirado en mucha gente. Marco de Aguirre está en silla de ruedas, tuvo un accidente. Entonces el punto de partida fue qué significa para alguien estar en silla de ruedas, cómo es su vida, qué problemas enfrenta. Pero Murillo no se parece en nada a De Aguirre, Marco es una excelente persona, muy afable, todo el mundo lo quiere, no tiene nada muy oscuro. Teníamos pensado que se va parecer a estos periodistas que eran respetados y que han perdido ese respeto, le hicimos todo un background de historia personal que en el mundo del guión se llama backstory, de que era de Concepción, una ciudad combativa que estuvo donde se fundó el MIR, asesinaron a su hermano mirista, y él buscaba los signos de su hermano. Después, cuando se vino a Santiago, se metió en un mundo de periodismo cultural más duro, de investigación. Entonces se puede decir que tiene rasgos de muchos periodistas que a mí me ha tocado conocer, me parece que también es un retrato de cómo son los periodistas en Chile y eso no se ha visto.

—¿Y el empresario de isapre Coco Aldunate? ¿Nace de la contingencia chilena?

—Comenzamos a investigar y Chile se estaba sumiendo en un ambiente de desconfianza hacia todos. Desconfía de la empresas y naturalmente el villano debía ser un empresario y nos gustaba mucho el argumento que daba Coco Aldunate, un villano que a uno no le gusta que exista porque está validado por el neoliberalismo. Él dice que no ha hecho nada malo más que hacer sus negocios, el problema es que es un villano que está con las leyes, el problema son las leyes en el fondo, y de hecho, en la serie, no ha hecho nada malo. Es bueno jugar con ese prejuicio, teníamos la idea de que un primer villano sería un empresario que además está metido con las empresas de seguridad y ahí partía la trampa. Coco Aldunate remite por nombre a un hombre como simpaticón de empresa, como “Choclo” o “Tatán”. Parecía chistoso trabajar con esa idea.

—¿Cuál fue la mayor dificultad de trabajar esta serie?

—Lo más difícil fue coordinar la cantidad de tramas y subtramas, porque es una serie donde pasan muchas cosas. Y eso es bueno por lógica de que es entretenido de hacer, porque pasan cosas con el tema policial, pasan cosas con su novia, su ex esposa, su hijo, su hermano, su papá, se empieza a complejizar. Esa complejidad fue súper interesante de crear pero luego hay que hacerse cargo, hay corrupción, armas y un montón de cosas que pasan simultáneamente. Eso fue lo difícil, hacer que todo tuviera sentido y que no se sintiera tan irreal dentro de la ficción que es. Creo que la gente lo entendió así.

—En la serie se muestra que Coco Aldunate es entrevistado por una periodista reconocida, aparecen personajes que efectivamente pertenecen a la farándula nacional y usan medios de comunicación reales…

—Siempre estuvieron contemplados estos cameos porque eran una suerte de chiste para darle cercanía a la historia. Por lo mismo, era importante usar los nombres de los partidos políticos, queríamos romper el tabú, que las instituciones públicas se llamen como tales, los partidos son instituciones públicas, están financiados por el Estado, entonces, sentimos que había un tabú guionístico en Chile de que uno no puede llamar las cosas como son, ese es un gran problema en Chile, un gran cinismo.



—¿Por qué deciden centrarse en un grupo de periodistas?

—La gracia es que es un policial con periodistas, eso es lo novedoso del proyecto. Yo creo que el periodismo en Chile puede ser súper bueno, pero súper malo al mismo tiempo. Se parece a Inglaterra en ese sentido, por un lado hay un periodismo súper bueno, pero por el otro un periodismo terrible. Y eso es interesante porque para la gente todos los periodistas son lo mismo, y era re interesante mostrar los distintos valores en los medios. Por ejemplo, la ex esposa de Murillo trabaja en un medio más tradicional, él trabaja en un website, hay bloggers… hay todo un mundo de medios de comunicación que creo que había que mostrar en todas sus dimensiones, la novia trabaja en una empresa de comunicaciones que podría o no influenciarlo.

—¿Qué te parece que una producción chilena llegue a Netflix?

—Es súper bueno, eso habla también de la producción de la serie, la cual estaba pensada desde el principio para ser una serie de altísima calidad. Para mí es un orgullo súper grande que cuando alguien quiso hacer una serie de calidad me haya llamado. Yo había hecho harta televisión pero últimamente estaba haciendo más cine y, de alguna manera, puso una vara súper alta. Marco y David se propusieron hacer algo súper bueno, entonces, cuando se ponen esas varas súper altas, que en Chile no se suele hacer, nosotros dijimos queremos hacer una serie que llegue a Netflix, de la altura de HBO. La primera respuesta de alguien sería “le pusiste color”, pero ¿después qué pasó? Nos llamó Netflix. Me llama la atención que habiendo tanto recurso de televisión, ese no sea el estándar.

—¿Consideras que las series de televisión han pasado a reemplazar a las novelas?

—Sí, definitivamente hay mucha gente viendo mucha serie de televisión. Me contaban lo que está afectando la llegada de Netflix o de Amazon, plataformas que están inyectando muchos recursos y que están cambiando la forma de hacer televisión en el mundo. En términos estrictos esto es un cambio que venía hace tiempo en la televisión por cable y pública en Europa. Hablan todo lo que ha ocurrido con las series policiales nórdicas que fueron una fuerte influencia para Bala loca, viene de tv que se dieron cuenta que sus audiencias quieren productos más complicados. De hecho tanto las novelas como las series son más complicadas. Encuentro que Bala loca es compleja por todas las tramas que tiene, no se puede ver mientras uno está cocinando, hay que estar bien atento. Y esa lectura atenta me parece súper halagadora hacerla, pero también hay que tener mucho cuidado, porque la gente se enreda mucho y no se entiende mucho.

—Para cerrar, ¿qué series nacionales o internacionales recomendarías?

—Curiosamente, no sé mucho de series, no porque no me interesen, sino porque me cuesta elegir con tiempo lo que quiero ver y lo otro es que son irregulares, tienen dos capítulos súper buenos pero después vienen algunos más fomes y eso me saca mucho. Además, soy más cinéfilo, vengo del cine. Dicho eso, me gusta mucho Better Call Saul. Me gusta todo tipo de serie donde haya una mezcla de humor y tragedia, de alguna manera tiene un tipo de humor propio de los hermanos Cohen, como de un mundo sin dios, donde todo lo malo que te puede pasar te va a pasar pero de manera absurda, media chistosa, como en Breaking Bad. Es un tipo de narrativa súper entretenida de seguir porque hay un mundo sin dios donde las imperfecciones humanas salen a flote. Ser guionista es ser un pequeño dios, es una manera de ocultar a dios y lo que le pasa a los personajes les pasa por casualidad. Las series que se acercan a ese mundo son las que me interesan.


Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov