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Culto
La Unión Soviética contra los Beatles

La Unión Soviética contra los Beatles

La música de Los Beatles, una de las bandas más populares tanto en Europa como en Estados Unidos, fue prohibida en la Unión Soviética hasta mediados de los 80s. Los líderes de URSS consideraban que promovían los ideales capitalistas y la cultura occidental.

En 1960, cuatro chicos de Liverpool comenzaron una banda. John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison formaron a The Beatles, una de las bandas más populares de la década de los 60s. Reino Unido los elevó como estrellas y Estados Unidos los catapultó a la fama internacional, de la cual aún gozan a más de 40 años de su disolución, pero hubo una gran región geográfica que no permitió el ingreso de su música.

La Unión Soviética, vigente desde 1922 hasta 1991, prohibió el ingreso, venta y difusión de la música de la banda británica. Consideraban que los ingleses eran una amenaza con sus actitudes rebeldes, las costumbres occidentales, la difusión del capitalismo y los largos cortes de pelo que ostentaban. La restricción llegó a tal punto que también se instauró la aplicación de castigos para quienes escucharan sus canciones. Además, se cortaba el pelo de quienes se peinaran como ellos y calificaban negativamente el expediente académico de quienes exteriorizaran su gusto por la banda.

Pero los castigos, lejos de anular la influencia beatle, la convirtió en una suerte de fruto prohibido que todos querían. El impedimento gatilló que los discos de The Beatles fueron traficados y difundidos clandestinamente por marineros, actores, comerciantes, entre otros; que los vendían a un precio mucho más alto de lo normal. Por lo mismo, surgieron creativas formas de conseguir las canciones de los británicos, por ejemplo, se grabaron canciones en películas de rayos X con tocadiscos modificados y carátulas que mostraban partes humanas.

La restricción fue levantada el 29 de marzo de 1986 y recién en 2003 los rusos pudieron escuchar a un beatle. Paul McCartney se presentó en Moscú y fue recibido por Vladimir Putin en el Kremlin.


Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera