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Culto
Rangers sin Power

Rangers sin Power

Power Rangers va de un grupo de estudiantes parias pertenecientes a toda etnia, credo y sexualidad habida, que encuentran 5 piedras que los transformarán en héroes listos para salvar la tierra. El resultado es un trailer alargado cuyo solo propósito es iniciar una saga.

¿En qué pensamos cuando pensamos en los Power Rangers? En efectos especiales de pacotilla, en monstruos sacados de la peor película clase b, en batallas épicas utilizando artes marciales y sonidos totalmente exageradas. Por eso se hicieron famosos y por eso tienen una base de fans, pero ¿qué hacen los estudios de Hollywood al llevar una nueva versión de la serie camp al cine? Le quitan todo lo que la definía y la transforman en la ya estereotípica cinta de superhéroes aproblemados con una batalla de destrucción masiva como plato de fondo.

Que dios nos pille confesados si hoy en día se hace una historia en la que sus personajes sean felices, menos en una cinta de superhéroes. Siguiendo la norma, Power Rangers va de un grupo de estudiantes parias pertenecientes a toda etnia, credo y sexualidad habida, que encuentran 5 piedras que los transformarán en héroes listos para salvar la tierra. El resultado es un trailer alargado cuyo solo propósito es iniciar una saga, y en el que en sus 120 minutos de duración gastamos más de 90 en una historia de iniciación inconducente y contemplamos los típicos problemas de estos típicos adolescentes. Pasado esto llegan al fin los colorinches Rangers para una breve y muy mal filmada batalla, donde el tono y el contenido de la misma son irreconciliables: por un lado la lúdica felicidad de estos niños con sus trajes y juguetes nuevos y por otro, una realista destrucción de un pueblo entero, por lo que queda la duda si reír o llorar. Eso sí, no hay duda en que esta historia no pasará a la posteridad.



Nota 3. Dirigida por Dean Israelite. Con Dacre Montgomery, Naomi Scott, RJ Cyler. Acción aventuras. Canadá, Estados Unidos. 2017. Todo espectador.

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