Culto

Planeta No y la lucha del cuerpo

“Dentro del imaginario de Planeta No, que suele tener videos con chorros de cosas, cuestiones que caen y brillan, y un mejunje de imágenes, quisimos que este fuese en serio. Cuidamos el peso del lenguaje porque no queríamos que fuera una burla, y hay cosas que te pueden dar risa pero no es chistoso”, parte diciendo Cristian Pino, responsable de dirigir ‘Maricón Zara’, la canción inspirada en Daniel Zamudio que llega como nuevo video-single del ya lejano Odio, con data del 2015.

Gonzalo García, Juan Pablo Garín y Camilo Molina conforman este imaginario, un trío de pop revelación que tras buenos años de carrera ya empiezan a marcar precedentes relevantes para el marketing, como un paso por el Primavera Sound, y para el discurso que construyen bajo el nombre de Planeta No. De pronto los labiales y sostenes que usa García en sus presentaciones toman otra fuerza, porque la banda adquirió el desafío de que así fuera. No es una burla, tampoco un homenaje, es incomodidad llevada a su máxima expresión.

Parte ‘Maricón Zara’, las Torres de San Borja de fondo. Un cuerpo de bailarines, una drag, un cadáver, una luchadora, y la misma agrupación maquillada y brillante hacen su presentación para contar una historia llena de mensajes simbólicos; desde esvásticas de escarcha hasta dildos golpeadores con semen negro.



“Nunca habíamos querido salir en un video, pero en este decidimos que íbamos a participar por el tema que toca”, dice Juan Pablo, y García rápidamente acompaña la idea. “Somos tres locos heterosexuales investigando, aunque suene a libros en realidad se trata de reconocer que no se sabe algo y eso es lo primero que tiene que hacer un hombre hetero: cerrar la boquita y reconocer su ignorancia sobre el tema”. Basándose en este desconocimiento es que llaman a un equipo conformado por Iván Figueroa del Colectivo Lemebel, a Andrea Ocampo como flamante luchadora e investigadora social, al autor de ‘Soy Puto’, Josecarlo Henríquez, a Macarena “La Maquinita” Orellana, campeona de kickboxing.y a Norma Mor, un travesti que vive la performance mucho más desde el estómago que algún músico o político que se vista de mujer.

“Queríamos ser honestos sobre esto, mostrar que no sabíamos, que estábamos incómodos. Uno no se transforma en experto en un tema de un día al otro, menos si hablamos de sistemas de opresión, y es honesto decir que estamos en formación”, sigue Gonzalo, que aunque no esté sobre un escenario, disfruta colgar una pluma de su oreja.

Con esta justificación se llevaron al extremo, contactaron gente que trabaja con su cuerpo desde el activismo sexual -“algo que los hombres heterosexuales nunca hacen”, según el vocalista-, y le dieron vida no sólo a una pieza importante de su carrera, también de su vida como hombres.

“Tuvimos una reunión entre todos, nos vimos con calle de ropa normal, y estaba Norma, que contó que hacía unas perfomance con pistolas, todo piola. El día del rodaje la fui a buscar y llegó mostrando el poto, con un fusil, y me da verguenza decir esto, pero sentí vergüenza del qué dirán. Me puso incómodo pensar en lo que iba a decir el conserje o los vecinos, yo también estaba maquillado y nos paseamos hasta las seis de la mañana con travestis”, cuenta el baterista Juan Pablo. Aprendió, y lo hizo a punta de intimidad corporal que queda reflejada a la perfección en el video.

Para Iván, del Colectivo Lemebel, el tema del cuerpo es clave, y agradece la cantidad de bailarines y cuerpos distintos que se ven el clip. “Descubrir el cuerpo heterosexual también fue incómodo para mí pero la enseñanza es tan grande que vale la pena. Por no descubrir el cuerpo ajeno es que se producen los hechos de violencia como los que hace referencia el video”, comenta sobre los dos minutos y 27 segundos que cantan con fuerza cómo los chicos se drogan mucho y nunca hacen nada.

“El pop puede ser crudo y hay muchos elementos que siento que hablan de eso. El tema de los cadáveres dentro de la película son como flashes cortos pero a la larga son fantasmas que están todo el tiempo. No sólo en el video. Son los fantasmas de todos estos jóvenes, de todos sus amigos, de todas estas escenas, de todos los personajes que aparecen y están tomándose espacios como las pasarelas de San Borja o las plazas. Esto es una lucha, y bailamos, y nos drogamos mucho, y van a seguir habiendo fantasmas y cadáveres, pero también van a seguir apareciendo más bailarines que se droguen mucho y hagan algo al respecto”.