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Culto
El superclásico del rock argentino: El Indio contra Cerati

El superclásico del rock argentino: El Indio contra Cerati

¿Soda Stereo o Los Redondos? Durante años, ésta fue la principal interrogante para los fanáticos del rock argentino.

Debe ser un tema cultural. Porque el fútbol, pese a todo, también es cultura. Y una muy arraigada en la Argentina, una que hace un montón traspasó el frente netamente deportivo y se abrió a temas acaso más globales. Así como en un River-Boca, los “duelos” de hinchadas se volvieron una costumbre en el país trasandino, y ojo: no sólo en la cancha. Macri tiene hinchada. Cristina la tuvo. En su momento, los barras de Perón chocaron contra la facción antiperonista. Lo mismo con Rosas y Sarmiento. La idiosincrasia argentina tiene mucho de eso.

Y, por supuesto, uno de sus mayores orgullos, el rock, no se escapa de este escenario. En plena década de los ochenta, la extinta revista Hurra, dedicada por entera a la difusión y análisis de la música, se apresuraba a instalar un debate que persiste hasta nuestros días: ¿90 minutos de música o fútbol? La publicación iba más allá y se animaba a plantear un superclásico, Charly García contra el Flaco Spinetta. Un enfrentamiento que, sin embargo, nunca tuvo asidero. Los conciertos que celebraron juntos en Obras, compartiendo escenario Serú Girán y Spinetta Jade, o la mítica “Rezo por vos”, eran pruebas clarísimas de que ambos eran el 9 y el 11 de un mismo equipo.

Ojalá todos hubiesen tenido la misma altura que los referentes. Ése es el deseo de los argentinos, que han visto cómo, con el paso del tiempo, los cruces entre sus artistas va in crescendo. Sin ir más lejos, Roberto Pettinato, otrora saxofonista de Sumo, dio el -mal- ejemplo con sus polémicas declaraciones contra el Indio Solari.

Dos maneras distintas de ver la música

“¡Es para el Indio que lo mira por TV!”. La hinchada de Soda popularizó este cántico en cada uno de los recitales que brindó el trío en la década de los noventas. Un grito que encontraba (una terrible) respuesta en las misas ricoteras, que derechamente deseaban la muerte de Cerati. Así no más.

Como dato anecdótico, hace unos años, en un concierto de Divididos, el público cantó contra el otrora líder de Soda, encontrando la respuesta de Ricardo Mollo, ex Sumo -otro de los grupos, en teoría, rivales de Cerati-: “En este país ya se murió mucha gente. Nosotros no queremos que se muera Cerati”. Aplausos.

La cuestión era más menos así: eras de Soda o de Los Redondos. No había punto medio. Realmente era lo más cercano a un River-Boca, el clásico del rock argentino, una rivalidad planteada por los mismos fanáticos, a esta altura, barras bravas. Pero que, insólitamente, también encontró una suerte de alimento, de correspondencia, en las declaraciones de Gus y del Indio.

En 2016, Zeta Bosio se refirió a la rivalidad y, si bien aseguró que “se armó más entre la gente”, no le tembló el pulso para opinar sobre su supuesto clásico: “Me parece que la música de los comienzos de los Redondos no es evolucionada, sino más bien un rock básico”.

En su momento, Gustavo Cerati también se dio el tiempo de hablar sobre el tema. “Nunca entendí que, mientras yo tocaba en vivo, algunos cantaran contra el Indio. Es cierto que en una canción de Los Redondos el Indio habla de nosotros trepando antenas. A lo mejor le jodió que cantáramos “La Cúpula”, pero yo siempre fui un tipo muy esdrújulo y también es cierto que nosotros estábamos ahí arriba. Podíamos hablar de lo que se veía. Eso nunca fue grave. El problema fue que se volvió político”.

Una opinión similar a la que tenía el Indio, quien aseguró que “en mi caso nunca existió, y supongo que en el caso de él tampoco. Pelotudeces que tienen que ver con las diferencias, como Boca-River, que existen para alimentar ese vértigo del consumo de las cosas, pero generalmente eso no pasa en la intimidad”. Aunque también marcó las diferencias entre ambos: “Él es muy fashion, más frívolo, más cool, y yo más crítico, más ríspido, más ácido”.

Del Indio a Gustavo

Horas después de la muerte de Cerati, en septiembre de 2014, el que por años fue planteado como su más grande rival lo despidió: a través de su blog, el Indio homenajeaba a su colega con una sentida carta.


“Gustavo, ahora sí vas a poder evitar el cansancio de huir de la muerte”, comenzaba el mensaje de Solari.

“Todo este tiempo dormido fue necesario, quizá, para enseñarte a morir consolando a tus queridos. Los verdaderos artistas, estoy convencido, conocen la muerte antes de morir. No se dejan llevar ni un minuto antes ni uno después de reconciliarse con la vida. Dicen por allí que al morir nos es dado conocer el secreto de la música en nuestro primer llanto al nacer.

En cuanto a lo que me toca, me has hecho disfrutar de tu dulce voz y de tus espléndidos juegos con las guitarras. Tu etapa solista fue sólida y aventurera y es lo que más me gusta de lo que nos has dejado”.


Un último picadito

El pasado fin de semana, no sólo se presentaba el Indio Solari en Olavarría. También aparecía en su camino, como tantas otras veces, Soda Stereo. El concierto más masivo del 2017 compartió cartelera con el estreno mundial de Sép7imo día, el espectáculo-homenaje del Cirque du Soleil para el tridente de Cerati, Bosio y Alberti. El destino los puso frente a frente, una vez más.

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