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Culto
Sumisión: las predicciones de Houellebecq

Sumisión: las predicciones de Houellebecq

El atentado a Charlie Hebdo en Francia no solo le quitó a uno de sus grandes amigos, sino que lo hizo hacer algo improcedente, en medio del lanzamiento de su último libro: guardar silencio.

En 2020, en vísperas de las elecciones presidenciales de Francia, la candidata del Frente Nacional Marine Le Pen, parece ser la única opción posible para ganar después de la irreparable pérdida de poder del Partido Conservador.

Sin embargo, de cara a las elecciones surge un candidato inesperado: Mohammed Ben Abbes, líder de la hermandad musulmana. Ben Abbes no es ni muy radical, ni muy liberal, y sobre todo tiene el carisma del que sus oponentes carecen.

A pesar de quedar en segundo lugar, por sí solo Ben Abbes carece de muchas opciones de ganar. Eso hasta que se une al Partido Socialista, el que parece más dispuesto a demostrar que es anti racista que a preocuparse por el laicismo del país.

La nueva unión derrota a Marine Le Pen, y Francia se convierte en un país musulmán. El patriarcado toma fuerza, las mujeres comienzan a usar el velo, se instala la poligamia y la educación, tanto escolar como universitaria, se rige por las doctrinas valóricas del Corán. La guerra civil amenaza a Europa y la victoria del Islam por sobre todas las otras religiones parece inminente.

Marine Le Pen es una candidata real en las elecciones presidenciales francesas, pero Ben Abbes y su hermandad musulmana no. El escenario es parte de Sumisión, el último libro de Michel Houellebecq, el escritor francés más célebre de la actualidad.

Sumisión también es el primer libro que llevó a Houellebecq a esconderse. Su lanzamiento estaba fijado para el 7 de enero de 2015, el mismo día del atentado a las oficinas de Charlie Hebdo, la revista satírica francesa, que dejó un saldo de 12 muertos. Ese día también se publicó la edición del semanario que tenía en su portada: “En 2015 perdí mis dientes, en 2020 estaré haciendo Ramadan”, con el epígrafe “Las predicciones del mago Houellebecq”.

Houellebecq es por lejos el escritor más polémico que ha tenido Francia. No solo el contenido de sus libros, donde habla sin pudor ni tapujos de política, sexo, normas sociales por las que no siente respeto y la decadencia humana, sino que también sus dichos en entrevistas lo han llevado a ser amado, pero también ligeramente odiado por muchos.

El escritor se caracterizó por no tenerle respeto a muchas cosas y atacar contra todo y todos. La religión nunca fue una excepción, en 2001 dijo que “el islam es la religión más estúpida de todas”.

Sumisión, que se filtró días antes de su lanzamiento a un selecto grupo de intelectuales, causó mucha controversia y sumó la islamofobia a la larga lista de tildes peyorativos que se le adjudican, como la misantropía. Y si bien Houellebecq reconoció que su libro es una “exageración”, no descarta la posibilidad de que exista un gobierno musulmán en Francia.

“No quería hablar de los musulmanes sino hacer un ejercicio de política ficción, porque hay gente que utiliza el Islam como un instrumento de poder. El problema es la gente que lo interpreta, que tiene el poder religioso y son violentos. Hay temas que el Corán no contempla, por ejemplo, cómo vivir en un Estado laico, porque no lo había en la época de Mahoma; pero de otros sí se ocupa, de cómo comportarse junto a judíos y cristianos, por ejemplo. Y esas no son las formas adoptadas por el Estado Islámico. ¿Cómo es posible una interpretación tan aberrante?”, se pregunta Houellebecq en una entrevista aparecida en El Mundo.

Aunque Sumisión es posiblemente el libro más explícitamente político de Houellebecq —casi un ensayo de la actualidad francesa, con la presencia de otros políticos reales, como el presidente Hollande—, también es uno de sus trabajos más personales.

Su misma madre —de la cual siempre reclama que “no lo quiso mucho”— se convirtió al islamismo hace años y la escritura del libro representó una reflexión interna de cómo se relaciona internamente con las creencias religiosas.

Además, el atentado a Charlie Hebdo no solo le quitó a Houellebecq a Bernard Maris, uno de de sus grandes amigos, sino que lo hizo hacer algo improcedente: guardar silencio.

Cuando dos hombres armados mataron a 12 trabajadores del semanario el 7 d enero de 2015, Houellebecq declaró estar profundamente afectado por el acontecimiento, canceló el tour del libro, el gobierno le puso guardia 24 horas, se retiró al campo y, durante un tiempo, no dio entrevistas: todo por sus predicciones.


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