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Culto
Adiós a los reyes, el hito de Rush cumple 40 años

Adiós a los reyes, el hito de Rush cumple 40 años

En 1977 la banda canadiense publicó A Farewell to Kings, disco en el que selló su sonido y que incluso vuela más alto que 2112. Las letras están repletas de referencias literarias (Hemingway, Cervantes y Samuel Taylor Coleridge) y por primera vez aparecen los bajos y las guitarras dobles, los Minimoog, triángulos y campanas tubulares.

Querían un cambio y podían darse el lujo de hacerlo. Tras el éxito que supuso 2112, álbum que les permitió seguir en su particular ruta progresiva y que además les dio total independencia para comenzar un camino de exploración pura, en 1977 Rush inauguró una nueva era con un disco que suele pasar “desapercibido”, pero que vuela más alto incluso que el propio 2112 o cualquier otra placa publicada en los 70: A Farewell to Kings (Adiós a los reyes), pronto a cumplir nada menos que 40 años.

Geddy Lee, voz y bajista de la banda canadiense, resumía así el deseo del grupo por explorar otros sonidos y texturas: “Váyanse a la mierda. Déjenos solos. Sabemos lo que queremos hacer y lo vamos a hacer”. Entonces, por primera vez en su carrera, Rush se embarcó a Inglaterra para grabar lo que sería el sucesor de 2112. “Siempre hemos observado a las bandas progresivas británicas y será una buena oportunidad para capturar toda esa atmósfera”, afirmó Geddy en esa época, según da cuenta Rush Chemistry, biografía de Jon Collins.



Kings tiene pergaminos de sobra. Publicado el 1 de septiembre de 1977, este disco bien resume lo que hasta ese momento era Rush, pero también lo que vendría después con placas fundamentales como Hemispheres (1978), Permanent Waves (1980) y Moving Pictures (1981). Sin el Kings, probablemente toda la obra de Lee, Alex Lifeson (guitarra) y Neil Peart (batería y letras), habría sido distinta. No por nada este álbum contiene una amplia gama de estilos, que van del rock progresivo e incluso al folk, sino que su contundente y original sonido consolida la marca Rush, única y transgresora.

Max Mobley, autor de Rush FAQ, la última biografía de la agrupación publicada en 2014, los explica así a Culto: “Pienso que A Farewell to Kings posee lo mejor del material antiguo. Contiene una selección de canciones progresivas con un alto nivel de instrumentalización y arreglos. Incluye una pieza conceptual (“Cygnus X-1”), una más corta y rockera (“Cinderella Man”), una más progre-pop como “Closer to the heart” y, por supuesto, el opus “Xanadu””. Eso, además de una serie de referencias literarias en parte importante de sus letras. Sin ir más lejos, el título del álbum es un guiño a Ernst Hemingway y su novela de 1929 Adiós a las armas.



Rush llegó a Londres en mayo de 1977, luego de una larga gira de promoción de 2112 y de su primera placa en vivo All the World’s a Stage (1976). Antes de meterse en los Rockfield Studios en Gales, se presentaron en Londres, Manchester, Birmingham y Liverpool –algo que dio inicio de una larga relación con sus fans en Reino Unido- y por primera vez en Estocolmo, Suecia.

Geddy, Alex y Neil llegaron a los Rockfield Studios con el material prácticamente listo para grabar. Por primera vez, Neil Peart trabajó con un arsenal de instrumentos de percusión (triángulos, campanas tubulares, cencerros), mientras que Lee consiguió un Minimoog y que la firma Rickenbaker construyera por primera vez un bajo y guitarra doble especialmente para él. A su vez, Lifeson exploró la guitarra doble a lo Jimmy Page.



Producido por Terry Brown, el estudio en Gales contaba con un entorno rural y una sala semi al aire libre por donde se coló el trino de las aves locales que se escuchan al comienzo de “A Farewell to Kings” (la canción), que abre el disco con una crítica al feudalismo y la monarquía. “En la primera semana la presión se concentró en Neil”, recuerda Terry Brown, pero luego las jornadas al aire libre hicieron todo más placentero. La banda solía meterse al estudio a las 19.00 y trabajaba hasta las 7:00 am del día siguiente, con lápiz y papel para discutir cambios de ritmo, sonoridades y nuevos instrumentos.

Kings es un álbum loco, con un riff tras otro de Alex, líneas de bajo complejas y una batería precisa y única”, sostiene Martin Popoff, uno de los mayores biógrafos de la banda, en Rush, The Illustrated History. Ya desde el inicio el disco contrasta con esa demoledora intro de 2112, aunque la voz de Lee mantiene su tono agresivo y agudo. El álbum comienza con una apacible melodía en guitarra acústica de Alex acompañada por el Moog de Geddy, que luego se quiebra con una batería que estremece. La primera parte la completa “Xanadu”, una suite de 11 minutos inspirada en Ciudadano Kane y el poema Kubla Khan de Samuel Taylor Coleridge.



En la cara B, “Cinderella Man”, con letra de Geddy Lee y un toque funky en el solo, se basa en la filme de Frank Capra El secreto de vivir (1936), mientras que la delicada “Closer to the Heart” se transformó en el primer single con resonancia en las radios estadounidenses. Para el final, “Madrigal”, que básicamente es un interludio y “Cygnus X-1”, más cercana al metal y para cuya letra Peart encontró inspiración en un artículo sobre agujeros negros en la revista Time. También contiene una referencia a El Quijote, con la mención de Rocinante.

Con A Farewell to Kings, en cuya carátula aparece una marioneta de un rey sin corona con Toronto de fondo, Rush logró su primer oro en Estados Unidos (500 mil copias), en noviembre de 1977. Ese mismo día, según da cuenta Rush Visions, The Official Biography de Bill Banasiewicz, “2112” y “All The World’s A Stage” también obtuvieron el oro. Años después vendrían los discos de platino, las giras planetarias y el reconocimiento final de la crítica, pero esa es otra historia.


Sobre el autor:

Alejandro Tapia |
Editor de Mundo de La Tercera. Ha cubierto los más importantes hitos políticos de América Latina de las últimas dos décadas.