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Culto
Un cadáver interrumpe la calma conyugal

Un cadáver interrumpe la calma conyugal

Nominada a un Oscar, describe 45 Años cómo una pareja madura enfrenta una inesperada revelación. Los actores Charlotte Rampling y Tom Courtenay ganaron el Oso de Plata cada uno en el festival.

Primero fue el cuerpo inerte de un montañista francés hallado el 2014 en la cima del Mont Blanc, el pico más alto de los Alpes. Luego todo fue un cuento del escritor británico David Constantine, que se inspiró en tal caso mientras vacacionaba en Francia. Finalmente, llegó la película 45 años de Andrew Haigh, basada libremente en el relato y ganadora de dos Osos de Plata en el Festival de Berlín 2015. Ahí también había un cadáver exquisito y perfectamente conservado, pero cambiaron los ingredientes: la víctima de los hielos era mujer y fue encontrada 50 años después de su deceso. A esas alturas, su ex novio había tenido tiempo para formar un matrimonio estable, envejecer y planificar el final de su vida con rutinaria calma.

Esta premisa es la que abre 45 años, la película del británico Andrew Haigh que tardó dos años en estrenarse comercialmente en Chile (entra este jueves en El Biógrafo) y que obtuvo los Osos de Plata a Mejor actriz y Mejor actor en el Festival de Berlín 2015. Los premios fueron para Charlotte Rampling y Tom Courtenay, quienes interpretan respectivamente a Kate y Geoff Mercer, un apacible matrimonio sin hijos de la campiña británica, al noreste de Londres. Elegida la mejor película de 2015 por el diario británico The Guardian y nominada al Oscar a Mejor actriz 2016, 45 años parte con aquel insólito prefacio casi para luego internarse en la disección de una vida conyugal que confunde incomunicación con rutina.

¿Qué pasa por la cabeza del viejo Geoff Mercer cuando su esposa Kate le sirve diariamente el desayuno? Probablemente no mucho. Sin embargo, cuando Geoff se entera del descubrimiento del cadáver de su ex novia Katya en las cumbres de Suiza, la misma pregunta tiene otra respuesta: Kate teme que ahora sí haya un torbellino de emociones en la mente de su esposo.

Han pasado 50 años y las autoridades comprueban que la persona viva más cercana a Katya es Geoff. Por esa razón le llega la carta a su casa y, por eso mismo, la fachada de este buen matrimonio comienza a decascararse. Geoff se inquieta como nunca, retoma el hábito de fumar, siente que debe viajar a reconocer el cuerpo. Kate, con incredulidad, está arrinconada por los celos que le provoca un fantasma. La crueldad de las coincidencias ha querido además que la ex novia de Geoff se llame Katya, es decir Kate, pero en alemán.

Comparada con el cine de Ingmar Bergman y Michael Haneke al abordar las relacione conyugales, 45 años es sólo la tercera cinta del inglés Andrew Haigh, conocido hasta ahora más bien por sus filmes de temática gay Greek Pete (2009) y Weekend (2011). Para Haigh, el lazo que une las historias gay y la de la tercera edad es que ambas están escasamente representadas en el cine actual. Por lo mismo, como lo declaraba el año pasado a The Guardian, prefiere contar lo que nadie quiere: “A la gente le gusta ver excesos en el cine. Hay pocas cintas acerca del día a día de parejas maduras de clase media, lo que es raro porque hay muchas parejas maduras de clase media. Mis filmes son sobre cosas que ocurren todos los días y a menudo no todos quieren ir a ver eso. Quieren algo extraordinario. Entiendo ese deseo, pero no es el tipo de cine que me interesa hacer”.

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