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Culto
Mon Laferte: “Me he sentido incómoda en Viña”

Mon Laferte: “Me he sentido incómoda en Viña”

La artista chilena del momento revela cómo ha intentado encajar en la cita y las razones que la hicieron alejarse de la TV.

Monserrat Bustamante Laferte (33) no era feliz. “Esa vez renuncié al programa. Todos mis cercanos se me fueron encima y me dijeron ‘¿pero por qué, si te está yendo tan bien?’ Pero yo no era feliz ahí. Y me fui a México”, narra la cantautora al sintetizar la decisión que en 2007 la empujó a renunciar al espacio Rojo y la llevó a rebautizarse como Mon Laferte, hoy la solista chilena de mayor proyección en el circuito internacional y que debutará este sábado en Viña, aunque ya cuenta tres días oficiando como jurado.

Justo una década después de dejarlo casi todo, con un álbum que consagra su perfil de intérprete inflamada en dramatismo (Mon Laferte Vol.1, de 2015) y un reciente single con la superestrella colombiana Juanes “Amárrame”, el trayecto artístico de la viñamarina adopta un sentido casi circular. Nuevamente ha vuelto a sentirse ajena a los rituales propios de la televisión y se ha convertido en una de las artistas más críticas con todo lo que merodea al evento. Después de todo, en sus primeros días en la Ciudad Jardín los análisis se remitieron casi exclusivamente al vestido mexicano que usó en la Gala.

“Me he sentido súper rara estos días en Viña. Y como he estado tantos años fuera del país y alejada de este mundo tan amarillista, estoy acostumbrada a una exposición centrada en la música. Acá me he sentido incómoda”.


— ¿Qué la ha incomodado?
Me dio vergüenza lo del vestido, fue una estupidez. Siento vergüenza con México, que piensen que Chile es así, cuando este país no es así. Es un sector de la gente y no todos los chilenos pensamos de esa manera. Es vergüenza de la poca cultura que está cerca de este festival, cuando es un festival de la canción. Se supone que estamos hablando de cultura, de arte, de música y no hay nada de eso. Me gustaría que retomaran toda esta instancia de alfombras y de tener toda esta prensa especializada… perdón, toda esta prensa, dejémoslo ahí (se ríe), para que hubiera más atención en la música.

— ¿No siente que su presencia responde a que este evento aún tiene interés por la música? A usted la ficharon por su propuesta.
Sí, lo bueno es que cuando empieza el festival la gente se concentra más en eso, en los shows, y está bien. Pero no sé si estoy tan contenta con todo lo que se genera en torno al Festival, me siento un poco incómoda. No estoy acostumbrada a dar entrevistas que hablen de cosas personales, porque quiero hablar de mi música. Es raro. Me gustaría que en esas alfombras estuvieran músicos que han sido parte del Festival, como Los Jaivas, Manuel García, Álvaro Henríquez. Es lamentable que en el festival musical del año sea más importante un vestido. Es un poco vergonzoso para el mundo.

— Cualquiera pensaría que usted estaba más habituada a esto, porque creció en un programa de TV.
Para nada, porque yo entré a ese programa cuando tenía 18 años y renuncié a los 23. Han pasado muchos años. Y era un espacio de televisión, pero igual cantaba, no animaba. Había historias personales, pero era música. Ahora tengo 33 y por supuesto que no pienso igual que a los 18. En esa edad yo me sentía mucho más cómoda en la tele o saludando a la gente. Hoy no lo siento, porque vas cambiando. No creo que alguien siga pensando igual en dos etapas de la vida, más aún luego de 10 años fuera del país.

— ¿Por qué eligió México?
Ni siquiera sabía bien. Ya no quería estar trabajando en la tele.

— ¿Qué la aburrió?
Soñaba con tener una carrera como artista y en mi ignorancia pensé que la TV era el camino. Era muy niña. Para mí era “la tele me va a sacar adelante y voy a vivir de la música y ayudar a mi vieja”. Me empezó a ir muy bien económicamente, pero crecí y me di cuenta que no era feliz. Estaba muy estancada, ser músico o compositor no se aprende en un programa. Y ahí me fui a México con una mano adelante y otra detrás. Necesitaba alejarme, estar en un país donde nadie me conozca, donde nadie tenga expectativas de mí. Hasta que en un momento empecé a grabar mis canciones, pero fue terrible, me daba vergüenza.

— ¿Por qué?
Porque son muy personales y pensaba que no tenían calidad. Tenía mucha inseguridad.

— ¿Y qué la hizo empezar a mostrar su música hasta consagrarse?
Después de sufrir un cáncer (tiroideo, en 2009) agarré valor de todo ese miedo que tenía de mostrar mis canciones y fue como “ya, ¡despierta!”. Fue como “estuviste en un programa, fuiste famosa, por favor haz alguna cosa en tu vida”. Fui a tocar en metro y en bares. Fue difícil estar en un país en que no conocía mucha gente. Por eso yo le tengo cariño a México, el sistema de salud me atendió como a cualquier mexicano. Me diagnosticaron el cáncer y a la semana me estaban operando.

— ¿Siente que acá hay un descubrimiento tardío de su figura?
Siempre he tenido seguidores en Chile. No puedo decir que sólo ahora me quieren, aunque han aumentado. Y lo que está pasando afuera es importante, pero uno también quiere ser profeta en su tierra.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Subeditor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.