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Culto
Fue sin querer queriendo

Fue sin querer queriendo

Guionista, director, productor, actor y humorista: Roberto Gómez Bolaños las hacía todas. De su extenso legado, la vecindad del chavo es la comunidad más recordada y querida por distintas generaciones.

Probablemente, pocos reconocen la canción ‘The Elephant Never Forgets’ de Jean Jacques Perry solo por su nombre. Pero al escucharla, es difícil no pensar en una imagen poco definida de un barril de madera en medio de un humilde vecindario. “Este es el programa número uno de la televisión humorística… ¡El Chavo!”. Del barril sale un hombre caracterizado como niño, con ropa sencilla, pecas pintadas en su rostro y un característico gorro con cubre orejas. La presentación no ha terminado:  “Interpretado por el súper comediante… ¡Chespirito!”.

La reversión de la pieza original de Mozart, ‘Marcha Turca’, es una melodía conocida para personas de distintas edades. Si bien la serie se emitió desde 1971 hasta mediados de 1992, las aventuras de Chespirito como el Chapulín Colorado, el Doctor Chapatín, Chaparrón Bonaparte, Chompiras, pero sobretodo, el Chavo del 8; son recordadas por los niños de esa época, sus padres, y quienes hoy son sus hijos y siguen riendo con las repeticiones en la televisión abierta.

Roberto Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito, fue el creador y protagonista de un producto televisivo que, a diferencia de la gran mayoría de los programas, se puede jactar de gozar de un éxito que parece eterno. Con estudios de ingeniería que nunca ejerció, su vocación estaba en los guiones, los cuales eran escritos con un talento tal, que el director de cine Agustín Delgado lo apodó “pequeño Shakespeare”. La comparación con el dramaturgo inglés pasó a convertirse en su firma y un nombre histórico en Latinoamérica.

El humor blanco apto para todas las edades fue su principal herramienta. Recurría a la sátira de lo cotidiano, con burlas infantiles, travesuras y errores comunes de los niños, conflictos vecinales, problemas de crianza y procesos de conquista. Frases como “Fue sin querer queriendo”, “Y no te doy otras no más porque…” o “¿Gusta pasar a tomar una tacita de café? ¿No será mucha molestia?”; se convirtieron en recursos infaltables en cada episodio.

Chespirito dio al Chavo una estructura conocida que, independiente de sus conflictos centrales que variaban cada nuevo capítulo, cumplía con los puntos claves: Quico molestaba al Chavo, los niños hacía alguna travesura y Doña Florinda asumía que Don Ramón tenía la culpa, el Señor Barriga cobraba la renta y Don Ramón evadía olímpicamente pagar, el eterno coqueteo del Profesor Jirafales con Doña Florinda, entre otras acciones que los televidentes intuían que tarde o temprano aparecerían en algún momento del episodio.

El Chavo del 8 reflejaba en una pequeña comunidad vecinal los defectos humanos recurrentes, celebrando con risas el escarmiento mutuo de los personajes. Humor inocente para algunos, pero concebido por ‘bullying’ por otros, por la frecuente alusión a las diferencias sociales entre Quico y los demás, el sobrepeso de Ñoño, tratar de “bruja” a Doña Clotilde y la torpeza del Chavo.

El artista mexicano cumpliría 88 años este 21 de febrero y deja un legado de programas de risa fácil que se ganaron el cariño de sus miles de seguidores. En su extensa carrera artística fue director de 9 producciones televisivas y cinematográficas, guionista de 25 películas, actor en 15 filmes, trabajó en 11 shows de televisión y en 2 obras teatrales. Gómez Bolaños falleció el 2014 con más de 6 millones de seguidores en Twitter y homenajes dentro y fuera de su natal México.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera