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Culto
Un regreso en grande

Un regreso en grande

John Wick 2 no es para todos los gustos: está pensada para los criados en los años 80, con esas películas clase B donde el héroe era indestructible y las municiones interminables.

El año 2004 los amantes de la acción nos encontramos de lleno con una sorpresa. Una película por la que nadie daba un peso, protagonizada por un actor que en más de una ocasión se había usado como ejemplo de carrera desperdiciada. John Wick demostró ser un batatazo y significó el resurgimiento de la alicaída trayectoria de Keanu Reeves. Para tranquilidad de todos, la segunda parte es un nuevo acierto y una ampliación del universo que conocimos en la original.

Así como le ocurría a Michael Corleone en El Padrino 3 (que justo cuando pensaba que ya estaba fuera, era obligado a volver), John Wick experimenta algo similar. Tras vengar la muerte de su perro en la primera entrega, ahora es forzado por un mafioso a realizar un último trabajo, con traición de por medio. Armas, peleas cuerpo a cuerpo, un submundo donde se aplican leyes propias y códigos de honor, es el universo donde nuestro héroe se mueve siempre, bajo una lúcida y estilizada dirección de Chad Stahelski. El realizador entiende lo que ocurre en pantalla, nunca sobre edita la acción y amplía inteligentemente el mundo de fantasía que nos presenta.

John Wick 2 no es para todos los gustos: está pensada para los criados en los años 80, con esas películas clase B donde el héroe era indestructible y las municiones interminables. En el terreno en el que se mueve, esta historia es un triunfo de la entretención, la violencia pueril y una historia que resulta a la perfección de principio a fin.



John Wick 2. Dir.: Chad Stahelski. Con Keanu Reeves, Ian McShane. 122 min. Acción, 2017. Mayores de 14.

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