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Culto
Amor y orgullo latino: Palabra de honor

Amor y orgullo latino: Palabra de honor

En días en que el reggaetón se robó la identidad latinoamericana en la música, una evocación nostálgica al mejor disco de Luis Miguel.

Palabra de honor (1984), cuarto disco de estudio del cantante mexicano Luis Miguel (1970), es una obra que cumple a cabalidad la representación del amor, desamor y orgullo latino.

Hablar del orgullo latino puede dar para papers, estudios y ramos de universidad, pero en lo que a este texto se refiere, es cuando la música popular o música pop latinoamericana tiene tal alcance y masividad que pasa a representar no solo al país del cantante sino a toda la región. Es ahí cuando se puede considerar ciertas canciones, o ciertos cantantes, como parte del orgullo que se tiene como latino.

Eso es lo que ha pasado en los últimos años con la llegada del reggaetón: guste o no, es ese estilo musical el que hoy sintetiza lo que referimos como orgullo latino. Se arraigó tan bien en la cultura que ya no se puede evadir, dejó de ser una música de nicho para ser la nueva música pop latinoamericana. Para dar un respiro y sumar un poco de nostalgia, es que Palabra de honor, de Luis Miguel, surge como la alternativa correcta.

Palabra de Honor fue grabado por Luis Miguel, quien solo tenía 14 años, de la mano del productor español Juan Carlos Calderón, quien había trabajado ya con insignes cantantes de lengua hispana como Joan Manuel Serrat o Nino Bravo. Fue además el disco que le dio a Luis Miguel su primer grammy en 1985 por la canción “Me gustas tal como eres”, a dúo con la cantante escocesa Sheena Easton. Ha sido el latino más joven en recibir el premio, pero al escuchar el disco pareciera que canta a ratos un hombre, a ratos un adolescente. La voz grave del comienzo de “La chica del bikini azul” contrasta con los tonos más altos que podemos escuchar en “Isabel”. Hay una versatilidad vocal en Luis Miguel que, permitiendo la exageración, llega a recordar a Freddy Mercury. Pero si estamos hablando de orgullo latino quizás es mejor no mencionar a Mercury, quizás es derechamente mejor afirmar que el registro vocal de Luis Miguel es de lo mejor que ha visto el idioma español.

Sumándole al talento vocal viene lo que generó este post en primera instancia: las letras. Escuchar a otros sufrir o ser felices en tu propio idioma es la mejor forma para no sentirse solo y abandonado en los confines de eso que llaman amor.

“Tienes ojos de haber llorado/ quien supiera por qué, Lili/ no me apagues la luz/ no te de vergüenza/ no te escondas de mí, Lili” canta Luis Miguel en “Lili”, siendo empático en una escena de dormitorio, que podría bien ser de teleserie de Univisión como de la vida de cualquiera de los que está leyendo esto. O el ya mencionado dueto “Me gustas tal como eres” donde, confinado a la zona de amigos (friendzone) canta “yo se que tú no me quieres/ sabes que sí/ amigos o amor/ pero por favor no juegues”. A quién no le ha pasado, el joven Luis Miguel representa demasiado bien el desamor, como si ese pesar se hubiera inventado en nuestro continente.

Lo bueno es que este disco no es solo sufrimiento y la quinta canción, la que le da su nombre, deja ese dolor de lado para un juramento: “Corazón dónde estuviste?/ va rodando triste y sin amor./ te voy a olvidar / palabra de honor/ ya no puedo más/ te tengo que olvidar”. Esa vehemencia con la que pone su honor en juego, es la misma con la que en otras canciones puede declararse, y en otras expresar su pesar. Palabra de Honor, el disco, es un recorrido por todas las fases que tiene el amor, desde el enamoramiento hasta ese sentimiento cuando ya superamos la pérdida, ese orgullo latino.


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