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Culto
Silencio, la novela que inspiró a Scorsese

Silencio, la novela que inspiró a Scorsese

El libro del japonés Shusaku Endo es una profunda reflexión sobre Dios, su ausencia y los límites de la fe. Considerado uno de los mejores libros del siglo XX, Silencio recuerda también la obra de otro escritor católico, Graham Greene.

En una reciente entrevista a la revista jesuita norteamericana America Martin Scorsese recordó cómo llegó a sus manos la novela Silencio de Shusaku Endo. “En 1988, cuando La última tentación de Cristo estaba por estrenarse”, recordó, “había mucho escándalo y teníamos que mostrarle la película a diferentes grupos religiosos. Una de las personas que estuvo presentes fue el arzobispo de Nueva York, Paul Moore, de la iglesia Episcopal, que participó en una pequeña cena. El opinó que la película, según dijo, era ‘cristológicamente correcta’ y contó muchas historias. Era un hombre muy interesante. Al final me dijo ‘te voy a enviar un libro’ (…) Recibí el libro un día después y para 1989, un año más tarde, ya lo había leído”, agregó en esa ocasión. Y como el libro de Nikos Kazantzakis, la obra de Endo es también una profunda reflexión sobre la fe.

Shusaku Endo nació en Japón en 1923 y pasó sus primeros años en Manchuria. Pero tras el divorcio de sus padres volvió a Kobe, la tierra natal de su madre y fue criado como católico, tras la conversión de su madre. A los 12 años fue bautizado y recibió el nombre cristiano de Paul. Todo ello marcó no solo su vida, sino también su obra. Creció sintiéndose extraño en una época en que sólo un 1% de los japoneses profesaba la fe católica. Años durante los cuales, además, el creciente nacionalismo nipón veía religiones como la Católica como una dañina influencia extranjera. Luego, tras la Segunda Guerra Mundial, Endo se convirtió en el primer japonés en viajar a Francia a estudiar. Allí volvió a sentirse extraño, aunque esta vez no por su religión sino por su origen. Todo ello terminó convirtiéndolo en una voz original y única de la literatura japonesa del siglo XX.

Silencio no solo es su obra más alabada sino también el mejor ejemplo de esa originalidad y de cómo su experiencia de vida confluyó en su literatura. Es una novela sobre el catolicismo, sobre la persecución que sufrieron quienes profesaban esa fe en el Japón del siglo XVII y es también una reflexión sobre los límites de la fe, sobre la necesidad en cierta medida de adaptarse a una realidad que rechaza lo ajeno, renegar de sus propias creencias o morir en el intento. El libro, que parte con un extraordinario prólogo sobre la evangelización de los jesuitas y su persecución en el Japón del siglo XVII, es en gran parte el relato de un misionero jesuita portugués, Sebastiaon Rodrigues, quien regresa a la isla en busca de otro misionero, Cristovao Ferreira, sobre el cual han llegado versiones al Vaticano de que habría renegado de la fe para evitar su muerte.

La historia transcurre en la época de los Kakure Kirishitan o los “cristianos ocultos” que siguió a la rebelión de Shimabara, una revuelta de campesinos japoneses cristianos en el periodo Edo y durante el cual los católicos fueron sometidos a severas torturas y persecuciones para que renegaran de sus creencias. Una de esas torturas era el suitaku que “consiste en atar a los reos a postes clavados en el mar. La marea sube y el agua les llega hasta los muslos. Los prisioneros se van agotando y tras siete días mueren en la más terrible agonía”, según la descripción que hace Rodrigues al comienzo del libro. Pero más allá del suspenso sobre el destino de Ferreira y de los propios misioneros que parten a buscarlo, la obra es sobre todo un reclamo por “el Silencio de Dios” y un intento por saber “¿Qué le pide Dios a los católicos y cuáles son los límites?”.

Silencio recuerda la obra de otra gran escritor católico, el británico Graham Greene. Incluso, es posible encontrar paralelos entre el libro de Endo y El Poder y la Gloria de Greene, publicado 26 años antes. Ambos son una reflexión moral sobre la fe y sus límites. No por nada Greene y Endo se admiraban mutuamente y mantuvieron una intensa correspondencia durante toda su vida. Pero pese a ello, solo se vieron una sola vez en el lobby del hotel Ritz de Londres. En las primeras páginas de Silencio se lee lo que algunos incluso han querido interpretar como una “cita” a la obra de Greene en voz de su protagonista: “’Si los persiguen en una ciudad huid a otra’. En mi corazón surgen incesantemente las palabras del Apocalipsis: “Señor Dios, a ti sean dados el honor, el poder y la gloria”. Y cuando pienso en esas palabras todo lo demás me parece insignificante”.


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