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Culto
Películas para ver aunque probablemente no se lleven ningún Oscar

Películas para ver aunque probablemente no se lleven ningún Oscar

El 26 de febrero se celebra la versión 89 de los premios Oscar; para muchos (la mayoría) aún es el oráculo de lo que no se puede dejar de ver en nuestras predecibles salas de cine. Para los más mateos en estrenos hollywoodenses, los Globos de Oro, los BAFTA, SAG y Spirit Awards son también referentes a la hora de destacar a unos sobre otros, pero para el ciudadano de a pie, es la estatuilla dorada la que marca el antes y el después a la hora de elegir qué película ver.

Como no todo puede ser medallas, acá algunas películas que probablemente no logren arrebatarle algún premio a La La Land o que simplemente fueron ignoradas, pero que creemos hay que ingeniárselas para ver.


A Man Called Ove

Protagonizada por Rolf Lassgard, Ove es un viejo mañoso y cascarrabias que, tras quedar viudo, no le encuentra sentido a seguir en este mundo rodeado de gente incompetente que solo le causa molestias. Maniático y huraño, su vida se divide entre los recuerdos de Sonja, su mujer y su profundo sentido de la responsabilidad, que terminará por involucrarlo con más gente de la que él quisiera. Ove es el abuelo que todos tuvimos (o tienen, los suertudos) o el abuelo que muchos terminarán siendo, con poca paciencia, desprecio por las nuevas generaciones que entienden todo más rápido, pero con un profundo sentido de lo humano, que a pesar de sus rabietas lo hace querible. Tiene dos nominaciones al Oscar (película extranjera y maquillaje) y ha ganado 5 premios en festivales europeos. (Hannes Holm, Suecia)



Other People

David (Jesse Plemons) es un joven gay que, llegando a la treintena de años, le ha tocado batallar bastante. Su condición no es del todo aceptada en su familia (principalmente por su padre conservador). Ha tenido menos suerte de la que quisiera en su ambición por transformarse en guionista. Acaba de terminar con su novio y decide mudarse a Sacramento para acompañar a su madre que sufre de un complejo cáncer. A pesar del contexto dramático, la película no le hace el quite al humor. Mal que mal, recrea parte de la biografía de su director, Chris Kelly, quien oficia hoy como una de las principales plumas del programa Saturday Night Live. Grandes actuaciones de Plemons y Molly Shanon como la madre enferma que se niega a perder la chispa que al final, funciona como el pegamento de una disfuncional -pero absolutamente normal- familia. Tiene cuatro nominaciones a los Independent Spirit Awards (mejor primera película, actor, actriz secundaria y mejor primer guión). Se encuentra en Netflix. (Chris Kelly, EE.UU.)



Weiner

La historia del político norteamericano Anthony Weiner es de aquellas que a uno le cuesta creer, porque el documental de Josh Kriegman y Elyse Steinberg no escatima en detalles para mostrar la bizarra relación entre este político, su carrera y sus especiales gustos. Congresista entre 1999 y 2011, Weiner tenía una de las carreras políticas más promisorias en el partido demócrata, hasta que tuiteó lo que parecía ser una foto de él en calzoncillos. Luego de negarlo, terminó confesando su autoría, a lo que se sumarían detalles de su afición por el sexting o envío de mensajes de connotación sexual a través de Internet. El escándalo terminó por hacerlo renunciar al parlamento, pero Weiner no estaba listo para colgar los guantes. El documental se centra en su campaña a la alcaldía de Nueva York y su sentida petición al electorado por una segunda oportunidad. De a poco las encuestas comienzan a cambiar, su tesón y trabajo parecen hacerlo despegar, hasta que lo que parecía imposible sucede. Dicen que la gente no cambia. Obtuvo el gran premio del jurado en la última edición del Festival de Sundance. (Josh Kriegman y Elyse Steinberg, EE.UU.)



Tickled

Buscando material bizarro para su programa de TV, el reportero neozelandés David Farrier encontró videos donde jóvenes amarrados a una camilla competían soportando estoicos las cosquillas que les hacían. Hasta ahí una freakería más de youtube, pero decidió averiguar más sobre esta competencia, sus participantes y sobre todo, sus organizadores. Lo que viene causa risas, aunque nerviosas y le da un contexto completamente distinto a algo tan trivial como las cosquillas. Este documental incluye cámaras escondidas, amenazas, seguimientos y varios cientos de miles de dólares involucrados en cosas bastante más complejas que una pluma en la planta de los pies. No tiene nominaciones, pero se encuentra en Netflix. (David Farrier y Dylan Reeve, Nueva Zelandia)


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