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Culto
La princesa Leia de Carrie Fisher: el consolidado símbolo feminista

La princesa Leia de Carrie Fisher: el consolidado símbolo feminista

Su emblemático rol en la franquicia Star Wars se ha transformado en un ejemplo de esperanza para miles de mujeres que marchan por sus derechos. Sin embargo, la vida que llevó la actriz contradice el mensaje que tantos ven como inspiración.

Carrie Fisher murió el pasado 27 de diciembre, a causa de un ataque cardíaco. A sus 60 años, su papel como la general que combatía a la Primera Orden, se despidió de las generaciones que la colocaron en un pedestal.

En la trilogía de Star Wars, la princesa Leia Organa de Alderaan conquistó al público por su carisma. Miembro del Senado Imperial, diplomática y espía de la Alianza Rebelde, su valentía y determinación marcaron un antes y un después del rol femenino en la industria cinematográfica.

En la época, las mujeres de la audiencia pudieron reconocerse en ella porque se imaginaron en su vestimenta cómoda y no necesariamente exhibicionista, caso contrario a figuras como la Mujer Maravilla. Pudieron encontrar un ejemplo en su carácter responsable que se hacía cargo de las tareas difíciles y que era capaz de dirigir un equipo. Y, dentro de la misma historia, se sintieron inspiradas por el coraje de defender un ideal a toda costa.

Ese mensaje ha cobrado fuerza con el pasar de los años y ha servido como musa del género femenino que marcha por sus derechos, como ocurrió en la reciente Marcha de las Mujeres convocada en Estados Unidos contra Donald Trump.

A través de Leia, quedó una cosa clara para quienes la siguen: el éxito no tiene que ver con los roles de género, ni por lo que esté impuesto en la sociedad. A la hora de abogar por la libertad de expresión, no hay que ceder. Y, más aún, hay que honrar la identidad propia.


¿OBJETO SEXUAL?

A pesar de que Leia rediseñó el concepto de princesa, existió un episodio que desató polémica en torno a su imagen.

El traje de esclava más “revelador” que Fisher lució al estar retenida por Jabba, no tardó en despertar el descontento en los espectadores que acostumbraban que el personaje se destacara por su inteligencia, pasión y humor, antes que por sus atributos físicos.

Crédito: Everett

¿Podría haberse tratado de una regalía cínica de George Lucas a su creciente número de fanáticos?

Si bien las teorías son múltiples, el peligro de objetivizar al personaje pasó a un segundo plano. La princesa asesinó al villano sin ayuda, quitándole un peso al universo. Ella se empoderó nuevamente de sus acciones y de un rol opuesto al carácter pasivo que se le atribuía a muchas mujeres de la ficción.

Eso explicaría por qué Lucas volvió a vestirla sin demora. El atractivo de Leia no requería recursos extra fuera del desplante de la actriz en cámara y del atractivo del guión.

El infame bikini pronto pasó al olvido, exceptuando la respuesta de Fisher al respecto, que logró avivar las voces feministas. “Díganles que una babosa gigante me capturó y obligó a usar ese estúpido traje, y luego la maté porque no me gustó”, declaró al Wall Street Journal.

Tal como Leia actuó en su contexto, la encargada de darle vida asumía que todos a su alrededor debían tratarla con respeto.


CARRIE VERSUS LEIA

La imagen de fortaleza y de una mujer que puede ir contra la corriente con tal de defender sus metas, sin embargo, se ve contrarrestada con la vida que la actriz llevaba.

El exceso de narcóticos, los vaivenes de relaciones —entre las que destaca Paul Simon y Billie Lourd —y el descuido de su persona, son aspectos que opacan el ideal que vende su papel más icónico.

En 2006, la revista Vanity Fair le preguntó cómo había conseguido que el creador de Star Wars le diera el papel como la princesa Leia. Ella, sin ningún tapujo, respondió: “dormí con algún nerd, espero que haya sido George. Tomé muchas drogas como para recordar quién fue”.

Crédito: Redonline

Otra arista de la frágil autoestima que tenía la celebridad, se da a conocer en su última obra literaria The Princess Diarist, donde cuenta el romance que vivió con Harrison Ford durante tres meses en 1976, mientras él estaba casado con su primera esposa, Mary Marquardt.

“Miré a Harrison. El rostro de un héroe, unos mechones de cabello cayeron sobre su noble y ligeramente arrugada ceja. ¿Cómo podrías pedirle a un espécimen tan brillante de hombre sentirse satisfecho con alguien como yo?”.

El choque entre la mujer real y la fantástica es inevitable. Asimismo, surge la duda de si realmente se extraña a Fisher o a lo que logró crear con su trabajo.

Lo que plasmó en una aventura intergaláctica en donde no existía un espacio considerable para el rol femenino fuera de esclavas y bailarinas. En un escenario en que Leia fue el arrebato entre el liderazgo masculino.

Y, lo que le enseñó a las mujeres que ahora no se conformarán con una negativa como respuesta.

Crédito: Hamill Himself
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