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Culto
El día que la CIA intentó matar a Bob Marley

El día que la CIA intentó matar a Bob Marley

Marlon James, el Tarantino de la literatura jamaicana, relata en Breve historia de siete asesinatos, la novela ganadora del Booker Prize en 2015, el atentado fallido contra el padre del reggae en 1976 y se sumerge en el drama de unos pandilleros atrapados en medio de la Guerra Fría.

“Dios puso la Tierra bien lejos del cielo porque ni siquiera él es capaz de aguantar el hedor a carne muerta”, reflexiona Sir Arthur George Jennings, al final de la primera parte del libro de Marlon James, Breve historia de siete asesinatos. Sir Arthur está muerto –asesinado, según él mismo insiste-, pero su voz se intercala durante las más de 800 páginas del libro. Es una suerte de conciencia que intenta explicar los acontecimientos y ayuda, a los que van muriendo, a entender algo de lo que sucede en un mundo donde ellos no son más que simples comparsas. Es el Coro de las tragedias griegas. Como dice el propio Sir Arthur al comienzo del libro, “esta es la historia de varios asesinados y de unos chicos que no significan nada para un mundo que prosigue su curso”.

El tercer libro de James, cuya traducción al español acaba de llegar a Chile (Breve historia de siete asesinatos, Ediciones Malpaso, 2016), ganó en 2015 el prestigioso Booker Prize en Reino Unido y el unánime reconocimiento de la crítica. La obra se inspira en un episodio real para entregar un monumental fresco de la historia de Jamaica de los últimos 40 años, desde su rol en la Guerra Fría –con agentes de la CIA y referencias a Chile incluidas- hasta los guetos marginales y extremos de la capital jamaicana en los años 70, pasando por las redes de narcotráfico que se expandieron por toda la región y Estados Unidos en los 80 y 90. El libro cruza realidad y ficción en una obra cargada de música y violencia que la crítica comparó con una cinta de Quentin Tarantino.

El punto de partida del libro es un hecho real. El 3 de diciembre de 1976 un grupo de pandilleros ingresó fuertemente armado a la casa de Bob Marley en Kingston con el objetivo de asesinarlo. Nadie murió esa noche, pero la esposa del cantante y su manager resultaron gravemente heridos, y el propio padre del reggae recibió una bala que le rozó el pecho y le hirió un brazo. Dos días después Marley tenía fijado un concierto gratuito a solicitud del gobernante Partido Nacional del Pueblo (PNP) para intentar bajar la tensión en un país donde la violencia política y delictual parecía desbordada. El evento se llamó Smile Jamaica. El cantante lo dio igual y al final del concierto se levantó su polera mostrando las heridas que le dejó el fallido atentado.

Marley había intentado mantenerse al margen de la discusión política antes de las elecciones del 15 de diciembre de ese año. Pero su apoyo al entonces primer ministro del PNP Michael Manley en los comicios de 1972 y el propio concierto llevó a sectores del opositor Partido Laborista de Jamaica a cuestionar su supuesta independencia. Y es allí donde entran a jugar las teorías conspirativas que rodearon el ataque del 3 de diciembre de 1976 y que algunos lo vinculan con la CIA. Estados Unidos temía que un nuevo triunfo de Manley radicalizara el proceso socialista y que Jamaica se convirtiera en una nueva Cuba. Es ese escenario el que alimenta el libro de Marlon que entrecruza la vida de simples pandilleros jamaicanos con los grandes conflictos de la Guerra Fría.

Pero Breve historia de siete asesinatos es mucho más que la anécdota política y social de Jamaica y las referencias a Bob Marley, quien es identificado en el libro solo como el “Cantante”, es una gran obra coral –que de breve, como dice el título, tiene poco. Son 75 personajes, cuyas voces se intercalan a lo largo de las páginas del libro, cada una con su propio estilo y lenguaje, desde un joven pandillero que va contando la historia de cómo se integró a una de las mayores bandas criminales de Kingston, hasta el agente de la CIA en Jamaica o un periodista de la revista Rolling Stone. Una obra de una extraordinaria complejidad creativa que obligó a un duro trabajo de traducción por parte de Javier Calvo y la escritora cubana Wendy Guerra.

El libro es como dice la crítica de The New York Times -que se destaca en su portada-, “épico en el más amplio sentido de la palabra: arrollador, mítico, colosal e hipnóticamente complejo”. No pretende ser una obra documental, aunque esté “montada” como un buen documental. Y la realidad de lo que relata no es indesmentible, aunque como reza un refrán jamaicano destacado al comienzo del libro: “If it no go so, it go near so” (Si la cosa no fue así, anda muy cerca).


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