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Culto
Sherlock: todo en familia

Sherlock: todo en familia

La cuarta temporada de la serie de la BBC apostó por un toque inédito, asumiendo que tanto los protagonistas como los espectadores forman ya parte de un producto de culto.

Es Sherlock Holmes argumentando, una y otra vez, con alguien que no necesariamente caerá en sus juegos deductivos: un bebé. Es una serie que vuelve, después de tres años –y un capítulo especial para Año Nuevo del 2016- por tres capítulos y sin una fecha confirmada para regresar. Es comprobar que al final, los extraordinarios guionistas detrás de la reversión del detective británico para la BBC, Steven Moffat y Mark Gatiss, van desistiendo de que cada capítulo se explique por sí mismo, entendiendo que tienen en sus manos un producto que cada vez se convierte en algo más de culto.

Porque si la familia es el eje central de la cuarta temporada de Sherlock –cuyo último capítulo se estrena este domingo 15 a las 22 horas por la BBC-, no es solo por las peripecias que sufre con su inseparable Watson ni por las apariciones de nuevos personajes. Es porque Sherlock se transforma en un rito de fidelidad, en una serie que, por sus particularidades, hace que quienes la siguen busquen sus sellos incluso donde no debieran estar.



Y eso es porque –hay que confesarlo- es imposible no ver en el Benedict Cumberbatch de Doctor Strange o el de El Código Enigma trazas, momentos, características del Sherlock que interpreta desde antes de su fama mundial. O volver a ver el diálogo entre Bilbo y el dragón Smaug en la trilogía de El Hobbit sin reírse porque Martin Freeman, el fiel Watson y el aventurero Bilbo, termina dialogando otra vez con Cumberbacht escondido detrás de una madeja de fuegos y efectos especiales.

La fidelización de Sherlock es una particularidad, sobre todo considerando que la fama de sus protagonistas es hoy su mayor amenaza. Los guionistas y los actores han reconocido que, Hollywood mediante, cada vez se les hace más difícil conciliar los tiempos de grabación de todos para realizar un producto cuya factura audiovisual es impecable.

En la espera de si habrá una quinta temporada, nos queda el gusto de ver el capítulo final con una pequeña tranquilidad: aunque Sherlock no exista, es difícil que no sigamos viendo al detective en la piel de sus protagonistas, aunque sea en otras películas y otros espacios. Después de todo, de eso se tratan las familias.


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