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Culto
Por qué Death Note rompió la barrera de ser solo un animé

Por qué Death Note rompió la barrera de ser solo un animé

La franquicia de Tsugumi Ōba muestra un concepto de justicia y vaivenes de decisiones morales que han conquistado tanto al público fanático de la animación japonesa como al que no suele verla.

Yagami Light, un estudiante de bachillerato con una inteligencia superior a la media, se encuentra con un cuaderno con poderes sobrenaturales. Una vez que lo examina, nota su particularidad: puede matar a quien desee con solo escribir su nombre en las páginas.

Aunque increíble, el protagonista hace una prueba para asegurarse de que no se trate de una broma. Al anotar la identidad de un criminal buscado por las autoridades comprueba su efectividad a través de las noticias y ve una oportunidad para hacer el mundo más justo.

Así comienza Death Note, el animé que ha logrado que hasta los más reacios al género le den una oportunidad y, en consecuencia, cambien su visión sobre la animación japonesa y los alcances que tiene por la calidad de su relato y la complejidad de sus personajes, a pesar de tratarse de dibujos, estar en otro idioma o desarrollar temas que se alejan significativamente de la realidad de la audiencia.

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Tanta ha sido su popularidad que Netflix, además de incluir los 37 episodios de la serie producida por Madhouse, se adjudicó la adaptación al cine de la historia. De esta forma, la licencia probará suerte en occidente a través del director Adam Wingard.

Además de las producciones audiovisuales, como Live-Action y ediciones donde muestran a figuras emblemáticas (como es el caso del shinigami Ryuk en la canción viral Pen-Pineapple-Apple-pen!), su influencia se ha extendido con mercadería y referencias en la cultura pop.

Aunque China llegó a prohibir la exhibición de cualquier objeto relacionado al animé por el uso que hacían del cuaderno en escuelas, son varios los críticos que lo proclaman como uno de los relatos dramáticos más destacados de la época contemporánea.

¿Cuál es el ideal que vende y por qué el espectador puede empatizar tanto con uno de los bandos?


“Crearemos un mundo nuevo juntos”

Con el hallazgo del cuaderno, se establece una de las grandes directrices de la trama: Yagami Light toma justicia por mano propia, amparado por el descontento social provocado al ver cómo el sistema no responde ante las tragedias que suceden a diario.

Light, en su meta inicial, intenta acabar con todos los asesinos, ladrones, terroristas y violadores que encuentra. Al poco tiempo, logra ser admirado como un Dios, como la persona que realmente acabará con la maldad que consume al mundo.

Pero tal hazaña tendrá su contraparte en L, un famoso detective privado que no comparte el mismo afán de masacrar a diestra y siniestra a quien infrinja las normas. Después de todo, ¿qué diferencia a Light de otro asesino cualquiera si el acto de matar es el mismo?

Ese punto es reiterado por el shinigami (Dios de la muerte) y dueño original de la Death Note, Ryuk, quien solo observa la forma en que Light ansía ser la deidad que reine en una utopía que terminará por destruirle.


“No importa donde te encuentres, siempre hay quienes no merecen existir”

Con la presión de ser capturado por la policía, Light comienza a mostrar su verdadera naturaleza, aquella que subvalora a sus pares y hace evidente que su meta no es tan objetiva como se creía. Por el contrario, su fin último es ser reconocido y escapar de la monotonía de su vida.

Su megalomanía parece ser su derrota, mezclada con elementos humanos como la ambición, el egoísmo, no reconocer los derechos ajenos y el nihilismo que experimenta el protagonista por el escenario frívolo en que vive, se exhiben de una forma madura y que permite que sean identificados en la situación internacional de hoy.

No obstante, L recalca un punto importante dentro de la psicopatía de Light: “Kira (Killer en inglés, siglas con que se llama también a Light) ha evitado sacrificar inocentes, dejando aparte a aquellos que le perseguimos. Su estrategia ha sido dejar que sus ideas vayan permeando en la población para que, con el tiempo, cambien su manera de pensar. Kira no pretende erigirse en un dictador que gobierna por el miedo”.

La sutil línea que existe al escoger la contraposición entre Light y L, por otro lado, revela una estructura apegada a lo que realmente somos. No hay “villanos” ni “héroes” como el negro y el blanco. Tampoco se podría condenar a alguno de los personajes de forma determinativa.

Death Note prefiere que quien la mire decida qué es lo correcto. Invita a reflexionar sobre cómo reaccionar si tenemos una herramienta así en nuestras manos. ¿Está Light, en el fondo, tan equivocado?

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