*

Culto
La promiscuidad visual de José Pedro Godoy

La promiscuidad visual de José Pedro Godoy

Cargada de naturaleza y erotismo, la exhibición “Historia violenta y luminosa”, del pintor José Pedro Godoy, se instaló en el Museo de Bellas Artes con cincuenta cuadros que revelan un collage con referencias al arte clásico, la cultura pop y, sobre todo, una mirada íntima al cuerpo masculino. Godoy, que cumple una década en la pintura, recorrió junto a Culto la muestra que será exhibida hasta el 19 de marzo.

Una declaración de intereses. Así es como el artista visual José Pedro Godoy (1985) describe la pintura principal de su muestra Historia violenta y luminosa. La obra, titulada igual que la exhibición —y que da la bienvenida desde el ala sur del museo—, llama la atención no solo por su gran tamaño de 3 x 11,9 metros, sino que por su contenido saturado.

Al centro: un hombre desnudo abraza a una bella dama con el vestido a medio caer, mientras cisnes y caballos los rodean sobre el cielo iluminado. Al lado izquierdo, la escena cambia drásticamente: los poderosos, hombres y mujeres desnudos o con ropas sadomasoquistas, un extractor de petróleo, estatuas doradas, manos y cuchillos ensangrentados son rodeados por explosiones, humo y fuego. Todo lo opuesto se materializa al otro costado, el paraíso: la pradera, la cordillera y un manantial, cisnes y flamencos, mientras hombres y mujeres disfrutan con ropas veraniegas o minúsculas.

Imágenes: José Pedro Godoy

Son las once de la mañana cuando, poco a poco, grandes familias, parejas jóvenes y matrimonios extranjeros comienzan a pasearse por la exhibición. Camuflado entre los visitantes, José Pedro Godoy está de negro y parado frente a la que es su obra más grande hasta el momento. Los más de once metros de pintura hacen referencia a un imaginario pop que el artista de 30 años ha ido construyendo desde su adolescencia.

“Este es el punto de partida, los relatos melodramáticos. Yo quería que fuera una gran teleserie, y el resto, escenas que se desprenden”, dice el pintor.

Hay guiños al periodo barroco, específicamente al ciclo de María de Médici de Rubens; a la cultura pop desde el animé y la publicidad. Pero lo central es el culto a las teleseries y el melodrama con personajes estereotipados, especialmente Doña Bárbara y La Tormenta, y la nueva narco cultura retratada en series, donde se genera un mundo seductor en torno a personas que son crueles y violentas. Todo está tratado con lugares comunes y clichés llevados al límite.

En algún momento, Godoy se acerca a uno de los paneles que componen la pintura principal y apunta a un cuchillo ensangrentado que se pierde.

“Hay una relación entre forma y contenido que le da la apariencia final al cuadro y es lo que determina su significado o las lecturas que pueda tener. Por eso me interesa la nitidez y el detalle, porque creo que está muy relacionado con la seducción”, aclara.

Si bien la temática de “Historia violenta y luminosa” es similar a la que presentó en el MAVI con “El progreso del amor” (2012), esta vez la exageración va mucho más allá.


La historia violenta

Godoy camina en dirección a la rotonda que está a mano derecha, una sala circular que alberga ocho cuadros de tamaños variados, pero que no exceden de un metro de largo. Apunta a Xavier (2016), el cuadro que muestra a un joven con una herida de flecha en el pecho, a la altura del corazón. Su cuerpo esbelto está manchado por un hilo de sangre, al igual que su rostro. Después habla sobre Herida, plano medio de una mujer joven cuya boca está cubierta de sangre.

El imaginario de la violencia se apodera del relato en la sala. pero siempre transportandolo a lugares comunes. “El cuadro de este hombre con el corazón flechado es como esa canción de Ricky Martín (‘Herida al corazón’) y hay muchas canciones que hablan sobre estar herida. Traté de externalizar, en una imagen, algo que es pasional. Quería una apariencia que estuviera relacionada con una violencia que es más que nada sexual y amorosa”, dice.

“Me interesa mucho el erotismo como tema, pero pensando que la pintura es un medio erótico. No se trata solamente de ver cuerpos desnudos. Es ver cómo está representada esa gente”, agrega.

¿Crees que algunos se quedan con la impresión de que solo es gente desnuda?

Sí, y es raro porque hay muchas más flores que cuerpos en pelota. Pasa que estas personas son más pregnantes, y uno no está tan acostumbrado a verlas. Generalmente en Chile, cuando se ve un desnudo, tiene una intención ligada al retrato o a una visión etnográfica o que busca dignificar a la persona común y corriente. Pero claro, aquí ves a una persona que está representada con un cuerpo que se ofrece para ser deseado y mirado.

¿Tienes intención de reivindicar el cuerpo del hombre?

Me parece que hay mucha pintura y escultura de hombre desnudo, por ejemplo aquí en este museo, pero no es usual cuando se representa al hombre como un objeto de deseo porque siempre es un desnudo heroico. A mí me interesa representar al hombre en una pose erótica, con una actitud de ‘mírenme’. También hay mujeres en las escenas, pero es el hombre el objeto de atención, es él lo que se está exhibiendo.


En la sala continua, el protagonismo es robado por flores, vivas o muertas, y pájaros exóticos. Cuadros de naturaleza o flores marchitándose, se intercalan con pequeñas pinturas de 15 x 15 cm, que invitan al espectador a acercarse e intimar con la acción que ahí sucede.

Mientras vuelve sobre sus pasos y abandona la habitación, Godoy recapacita sobre esta convergencia de imágenes que tienen una doble lectura. “Hay muchos referentes que quizás no tienen una coherencia muy lógica, pero me parece que al tomarlos y ponerlos juntos se arma un relato. Trato de ser promiscuo visualmente, me parece que hay cosas que uno ve y se convierten en tu prehistoria”, explica.


El lado luminoso

Intemperie, Cae la noche tropical y José y Roberto dan vida a la segunda rotonda de la exhibición. Una luz fría y azulada cubre los cuerpos desnudos que se pierden y enredan con la naturaleza. No solo la luz cambia, los colores y el ambiente de las pinturas también.

Lo que en la rotonda anterior estaba dominado por el encuentro de cuerpos en bodegones, en esta parte se sucede a la intemperie. “La parte luminosa es la sexualidad en la naturaleza, y no es que esta sea más pura, sino que más libre”, dice el autor.

Luego, una serie de pinturas pequeñas solo con hombres desnudos. Son cuadros que por su formato resaltan el carácter objetual que se le busca dar al hombre en toda la muestra.

En medio de esta sala, Godoy, que es reconocido como uno de los artistas jóvenes más cotizados de la escena local, recuerda la primera vez que vio La laguna azul (1991): “Era una película que podía ver y mis papás podían verme viéndola, pero había algo erótico en el personaje masculino. Me gustaría crear una obra que, el que la vea, generara algo parecido a lo que a mí me ha pasado; es una relación emocional que no sé definir muy bien”.

¿Has podido ver algunas reacciones?

Hay gente que le ha gustado mucho y eso es satisfactorio, porque una de las cosas que me gusta de exponer en un lugar como este es que llegas a un público más amplio y diverso. Es estimulante ver lo que pasa con esto: desde las mamás que entran con sus niños hasta gente que sube fotos y me escribe.


Advertencia

Al mediodía, personas de todas las edades han entrado y salido. Una madre con su hijo miran Historia violenta y luminosa, cuando el menor de unos 10 años se aleja por unos segundos y vuelve rápido para mostrarle a su madre una de las pinturas en la rotonda derecha. Se trata de Una gota de sangre para morir amando (2016), obra donde un hombre desnudo abraza a otro por la espalda. Sin nada más que mirar, la madre toma a su hijo de la mano y se retiran de la muestra. En paralelo, un niño de la misma edad posa sobra la gran obra central para que su mamá le tome una foto.

A una semana del desembarco en el Museo de Bellas Artes, se colgó un pequeño cartel en la puerta en el que se puede leer: “Recomendamos revisar el contenido de la exhibición antes de ingresar con menores de edad”.

¿Qué opinas sobre esto?

El museo me preguntó y lo pusieron a pedido del público porque había mucha gente que se molestó. Y claro, un papá tiene que explicar por qué hay hombres desnudos en una disposición sexual, pero hay otras colecciones que también tienen imágenes igual de eróticos o, por ejemplo, en el segundo piso hay un cuadro de un niño mendigo (Figura de niño, 1887) que está sentado con las piernas abiertas y casi sin ropa y ningún papá se preocupa de cómo le explicas eso a tu hijo. O un cuadro como La perla del mercader (1884).

¿Te interesa incomodar a alguien?

Hay gente que se incomoda con cualquier cosa. Siempre vas a incomodar a alguien, pero porque es muy fácil hacerlo. Entonces, no es mi objetivo. Me interesa mostrar algo que yo encuentro bonito, atractivo y seductor. No es solamente la figura del hombre, sino cómo la representas y muestras. Incomoda, no porque este interpelando violentamente a alguien, sino porque lo está seduciendo.

* Revisa una galería de imágenes de Historia violenta y luminosa en este link.

Sobre el autor: