*

Culto
Demos: Jorge González a lo Lennon

Demos: Jorge González a lo Lennon

Demos, disco triple del ex prisionero lanzado a fines de diciembre, posee además de demos, temas inéditos de impecable sonoridad para llegar y publicar. Masterizado por Gonzalo González, cualquiera de las 53 composiciones de esta edición bien cabría en la discografía solista de Jorge González ya editada o por editar.

Pasó con John Lennon. En 1998 salió a la venta Anthology, cuatro discos editados en una caja celeste con demos, grabaciones caseras, descartes y canciones a medio completar de su carrera solista. Pero a esa altura, los fans del ex beatle conocían hace rato el material inédito acumulado por años gracias a la serie bootleg The Lost Lennon Tapes. En la era digital, se ha generado algo similar con Jorge González, con decenas de canciones que no figuran en su discografía oficial y que sus seguidores se saben de memoria gracias a YouTube.

Si bien Demos, disco triple del ex prisionero lanzado a fines de diciembre, posee una particular similitud con el baúl de los tesoros “lennoniano”, la gran y grata diferencia es que aquí, además de demos, hay temas inéditos de impecable sonoridad para llegar y publicar. Masterizado por Gonzalo González, cualquiera de las 53 composiciones de esta edición bien cabría en la discografía solista de Jorge González ya editada o por editar.

En Demos hay canciones grabadas a cuatro pistas en cassette, piezas acústicas de gran factura (“Nutria”), temas resueltos (“Mi amigo el león”), otros más urgentes (“Llévame”) o en la mayoría de los casos con la conocida rigurosidad “gonzaliana”. También se incluye un cover: “Cielo”, de Bobby Hebb, inmortalizada en Chile por Buddy Richard. En el recorrido final de este álbum triple quedan de manifiesto las grandes influencias del ex prisionero: Adamo, Hervé Vilard, Raphael, The Beatles, The Beach Boys, Devo, Al Green y los Bee Gees, entre muchos otros.

Los tres discos están ordenados de forma cronológica y siguen la “división geográfica” que posee la caja de Lennon (Ascot/New York City/The Lost Weekend y Dakota), que representan las diferentes etapas en la carrera musical del ex beatle. Así, Demos contiene temas de Beauchef, del Cajón del Maipo, de la colonia Roma en Ciudad de México, Nueva York y Berlín.

Fotos: Javier Salvo

Disco 1

Son 19 temas grabados en Beaucheff 1435, la casa de González detrás del Parque O’Higgins, entre 1988 y 1991, es decir parte importante de aquel “disco perdido” entre La cultura de la basura y Corazones. “A partir de Corazones, la grabación y la composición iban bastante juntas. Desde La cultura de la basura, en realidad, porque desde ese disco ya tenía mi propio computador”, cuenta González (Maldito Sudaca, de Emiliano Aguayo) sobre su método de composición en aquella época turbulenta.

El primer disco incluye siete demos del primer disco solista de González, con mucho menos adornos que las originales. Tal es el caso de “Fe”, con una batería algo más acelerada, más limpia y con una entonación diferente al final; “Mamá”, desnuda de bronces; y una hermosa y cruda versión de “Esas mañanas”.

Pero también aquí se incluyen cortes completamente inéditos, como “Paola”, con ritmo de marcha acelerada, piano a lo McCartney y voces a lo Beach Boys, dedicada a la polola que tenía en esa época y madre de Antonino, el hijo mayor de González. También aparece “Señora de la mañana”, solo con batería, bajo y guitarra acústica y “El día se va”, con un teclado pegajoso, coro femenino y una letra que dice: “Yo no sé/ si vendrá un mañana/ El día se va”.
Sobre esta época el ex prisionero ha dicho que “Jorge González es un disco que a mí no me gusta, porque no se parece en nada a mis demos, a la idea sónica que inspiró esas canciones. Los demos de esas canciones eran súper bonitos. La mayoría era con loops, cajas de ritmo, batería y guitarra acústica encima, lo que los convertía en canciones más sencillas”. Fue el productor argentino Gustavo Santaolalla, el mismo de Corazones, quien le dio ese toque comercial, pero también más plástico al debut solista.


Disco 2

Es el más “prisionero” de los tres. Aquí se lucen los cortes de Los Vinchukas (la banda que formó la prehistoria del grupo), grabados en 2002 post Estadio Nacional, en el Cajón del Maipo. Por primera vez aparecen de manera oficial “Orgullo”, “Es por ti”, “Algo ilegal”, “Solo soñar” y “Camino tranquilo en el parque”, este último con González al piano en onda beatle y uno de los momentos más altos de Demos.

Dejando a un lado la magia prisionera de estas canciones, el gran pecado es que se omite olímpicamente en los créditos del disco a Claudio Narea, quien tiene participación en al menos en tres de estos cortes de Los Vinchukas. Sí aparece mencionado Miguel Tapia en batería. En el caso de “Orgullo”, “es la primera canción que yo hice”, cuenta González en Orgullos y Pasiones, de Julio Osses. “El bajo fue lo primero que se me ocurrió”, agrega. El riff va en la misma línea que Manzana, el tema que abre el último álbum de Los Prisioneros de 2004.

Precisamente el disco dos de Demos ofrece varios cortes de Manzana, como la inédita “Lucinda”, además de “Eres mi hogar” y “Te amo”, con González solo al piano a lo Lennon en clave “(Just like) starting over)” y sin los violines cuyo arreglo lo hizo Gonzalo Yañez. También destaca la acústica “Nutria”, grabada en 1995 y a corazón abierto: “Dicen que la luna está tan firme que no se sabe alumbrar”. “En Manzana decidimos que no iba a haber demo, que el demo era la canción y resultó súper bien”, explicó González en esa época.


Disco 3

Es en parte la etapa Berlín, con demos de “Ahora”, “Malos caminos” y “No hay mal que dure 100 años”, de Libro (2013). Pero también hay otras joyas, como un demo de 2001 “Mami”, del disco Los Prisioneros (2003) y canciones de inspiración Víctor Jara/Violeta Parra, como el demo de “Corre como el agua” de Mi destino (1999); “Oscuros en los designios” y “La barca”. También sobresale la inquietante “Paranoia”, de 2001.

Pero además hay demos 2014: “Los buenos deseos”, con arranque tipo vals peruano; la melancólica “La familia” y “Báñate en sal”, donde las voces de González se cruzan como un coro góspel con una orquesta que va in crescendo y parece reventar. El disco tres concluye con un experimento genial: “Jorge González con máquina, contestadora”, de 1994, que no es más que trozos de mensajes que recibía el ex prisionero en su contestadora telefónica y en la que se escuchan las voces de Cecilia Aguayo, Patricia Rivadeneira, Carlos Cabezas, entre otros, mezcladas con una batería electrónica que deriva en cumbia. A González lo llaman todos, incluso le dejan mensajes de una clínica veterinaria y lo contactan por un depósito a plazo del Banco de Chile. Pero no responde. Nadie responde.

Sobre el autor:

Alejandro Tapia |
Editor de Mundo de La Tercera. Ha cubierto los más importantes hitos políticos de América Latina de las últimas dos décadas.