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Culto
Violeta Parra, después de vivir un siglo

Violeta Parra, después de vivir un siglo

2017 será el año de la Parra más multifacética. Música, artista visual, folclorista y poeta, el próximo 4 de octubre, para el Día de la Música, arrancarán los festejos por los 100 años, que incluyen la publicación de su poesía inédita y un documental dirigido por su hijo Angel.

Verla llegar en taxi hasta la carpa que había levantado a fines de 1965 en La Cañada con Toro Zambrano, en las alturas de La Reina, era señal de que a Violeta Parra le habían pagado por uno de sus óleos, arpilleras o las figuras de papel maché. Si encima aparecía cargada de bolsas con pollos asados, aceitunas, palta y jamón, podía ser por una de sus apariciones en peñas y boliches del centro de Santiago, con su guitarra de palo a cuestas. Apenas abría la puerta les pegaba un grito a sus hijos, Angel e Isabel, para que ayudaran a cocinar. Había que celebrar a veces, aunque nadie, ni ella, sabía muy bien qué.

Seguro no era su cumpleaños. “Mi mamá no pescaba el suyo ni el nuestro”, recuerda su hija Isabel. Tampoco le gustaba comer torta, menos entonar a coro el popular Cumpleaños feliz. “Por eso compuso su propio canto para soplar velas: El día de tu cumpleaños”, añade Angel. “Ella quería que se popularizara en Chile -dice Isabel-, y es una misión que tenemos desde que partió”. Le hubiese gustado o no, este 4 de octubre, cuando se celebre el Día de la Música en memoria de su fecha de nacimiento, partirán los festejos de cara a su centenario, en 2017.

Será un cumpleaños distinto, dicen sus hijos. Por primera vez, el Museo Violeta Parra, donde se exhiben 23 de sus obras desde el 4 de octubre de 2015 (algunas expuestas en el Museo de Artes Decorativas del Louvre, en 1964), además de objetos personales -su guitarrón, un arpa, su máquina de coser-, será la sede oficial. Entre septiembre y octubre, cuenta Milena Rojas, jefa de Colección y Patrimonio de la muestra, se recambiarán las obras expuestas, que alcanzan casi el 50% del total. “En depósito hay otra veintena, entre arpilleras, óleos y machés que no se han mostrado. También hubo donaciones, en especial una desde Suiza, y que probablemente aparecerá en este recambio”.

En el mismo espacio, ubicado en Vicuña Mackenna y visitado por casi 72 mil personas desde su apertura, el 21 de junio será el lanzamiento de Violeta Parra. Poesía, un volumen de más de 400 páginas a cargo de la Editorial U. de Valparaíso. “Está hecha a partir de un riguroso trabajo de la investigadora Paula Miranda (La poesía de Violeta Parra) e incluye textos publicados e inéditos”, explica Cristián Warnken, director de la editorial. “Nuestra idea era dejar aquellos que se sostienen por su calidad poética y que muchos consideran solo ‘letras’ de canciones, pero que en realidad son grandes poemas”. La selección a cargo de Warnken, Angel e Isabel Parra, contiene cuecas, textos y décimas escritas entre 1954 y 1958, ya publicadas. El hallazgo está en otra pila de versos ocultos por años en dos cuadernos que permanecieron en manos de Isabel desde la muerte de la cantautora, el 5 de febrero de 1967. Fueron escritas desde 1960, cuando Violeta Parra recorría Francia, Suiza y otros rincones de Europa, previo a su retorno a Chile, en 1965. “Sin embargo, parecía echar mucho de menos aquí, pues en ellas vuelve a sus años de juventud en el sur y el campo. Son sus textos más autobiográficos”, cuenta Isabel.

“El hombre se come el pasto/el burro los caramelos/la nieta mand’al abuelo/y la sota al rey de basto/l’agua la llevo en canasto/me duermo debajo el catre/el té lo endulzo con natre/bailo en la tumba del muerto/mentira todo lo cierto/gritaba desnudo un sastre”, anota Violeta Parra en Por el mundo al revés, uno de los inéditos. “Develan zonas de nuestra experiencia colectiva y existencial. Nadie como ella ha tocado con la palabra el dolor y la alegría, la gratitud y la maldición, la luz y la sombra, el amor y el desamor”, dice Warnken. “A palos agarro el piano/toco música en la silla/los caínes maravillan/a sus abeles hermanos/se camina con las manos/los frailes son cogoteros/se santiguan los rateros/se acuesta al perro en la cuna/y a los rayos de la luna/la guagua por el sendero”.

Lo que dicen los otros

Le gustaba bailar, aunque con pocos; también cocinar para que otros comieran. Ya lo había dicho años antes el poeta chileno y amigo suyo, Pablo de Rokha: “Son manjares sus agasajos”. Lo que realmente satisfacía a la tercera de los hermanos Parra, dice Angel, era ver a los otros engullir sus preparaciones. “A De Rokha lo recibía en París con carbonadas o cazuelas preparadas en la habitación de un hotel. Ella estaba rodeada de amigos”, cuenta el también músico radicado en Francia. Allí prepara un documental sobre su madre, aún sin título, y construido a partir de varias voces cercanas a ella, incluidos Braulio Arenas, Nemesio Antúnez, Roser Bru, Teresa Vicuña, José Ricardo Morales y Sergio Larraín. También su hermano Nicanor, el antipoeta. Se estrenaría en octubre de este año.

“Si no hubiera Nicanor, no habría Violeta Parra”, opina Angel. “La verdad es que no le hemos preguntado si participará. El dice que todo lo que sea para la Viola lo va a poner dichoso, pero que quizá no esté presente pues le está fallando el cuerpo, aunque la cabeza la tiene impecable”, agrega Isabel. La presencia del autor de Obra gruesa es un misterio, dicen también desde el Consejo Nacional de la Cultura, impulsor de varias actividades para celebrar a la compositora de El gavilán. El puntapié será este 4 de octubre con actos simultáneos en todo el país, y los encuentros Celebración Natalicio Lalo Parra y Canto a la Chillaneja. Le seguirán, el mismo mes, el estreno de Canto para una semilla del Bafona, que itinerará en 2017 por regiones de Chile.

Por su parte, la Orquesta de Cámara, junto a las Escuelas de Rock, preparan un concierto con canciones suyas. También la dupla de directores Visnú y Gopal Ibarra (Víctor sin Víctor Jara), quienes ya estuvieron en Chillán con los Coros Ciudadanos, entonando el repertorio de Violeta, con Angel Parra hijo en la dirección musical. El proyecto girará por regiones, apoyado por el CNCA. “Pretendemos rescatar a la Violeta más política, consciente de las demandas populares”, dice Gopal. “También hay un intento por reencontrarnos con su investigación sonora, con el canto mismo”, opina su hermano Visnú. En 2017 además, los Ibarra -acompañados esta vez de los dos Angel Parra, padre e hijo-, estrenarán Violeta ausente, un montaje de teatro musical protagonizado por Catalina Saavedra, Annie Murath, Cristina Aburto y Gabriel Cañas, y que transitará por la vida de la artista, con canciones como Arriba quemando el sol, Arauco tiene una pena y Volver a los 17.

Fuera de Chile, el eco de Violeta  también se oirá fuerte. En Bogotá y Buenos Aires se realizarán conciertos folclóricos; pero acaso lo que más resuene sea el retorno de la artista a París casi medio siglo después. El próximo año, Chile será invitado estelar en la feria de artesanía Revélations, en mayo. Aunque aún no se han definido cuáles, algunas de sus obras aterrizarán en la capital francesa junto a otras seleccionadas por una línea de fomento especial de los Fondos de Cultura, centrada en Violeta. “Nuestra madre era muy viajera, y es lógico que su trabajo recorra primero su país, y luego el mundo, hasta donde nos sea posible”, dice Angel. Isabel remata: “A pesar de lo mucho que trabajó, la Viola era muy desordenada. Regaló muchas obras, dejó otras quién sabe dónde, y ahora es tiempo de reunirlas todas. Quizá si sus 100 años se hubiesen cumplido hace 10, conseguirlo habría sido aún más difícil”.

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