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Culto
The Crown: Netflix apuesta en grande por la reina

The Crown: Netflix apuesta en grande por la reina

El 4 de noviembre la plataforma de streaming estrena su serie sobre la Reina Isabel II: The Crown. Desde el set, el elenco presenta la superproduccion que mezcla política, amor y el trono.

“La reina Isabel II, como su predecesor, no pasó su infancia con una expectativa de obtener la corona”, dijo Winston Churchill, en su magnífico adiós al Rey Jorge VI. El monarca, que había llegado al trono luego de la abdicación de su hermano Jorge V para casarse con Wallis Simpson, tenía cáncer al pulmón, pero casi nadie lo sabía; murió sorpresivamente en 1952, mientras dormía. Lo cual hizo que su hija mayor llegara al trono a los 26 años.

La escena, de un viejo Churchill leyendo su discurso, mientras la joven Isabel llega a Buckingham para encontrarse con el cuerpo de su padre y se acostumbra a tener que caminar dos pasos adelante de su marido, su hermana y su madre, es emocionante, y es parte de la serie de diez capítulos The Crown. Si Netflix ha ido aumentando presupuesto y riesgo para sus producciones originales, aquí se podría decir que arriesgó una tonelada de dinero -unos reportados US$120 millones, que se notan en los sets, los vestidos, el elenco-, para contar la historia más británica posible, una clase de política y un vistazo a la familia que ha alimentado las páginas de revistas por décadas. El equipo detrás es impecable: The Crown escrita por Peter Morgan, el mismo de The Queen y Frost/Nixon, y tiene a Stephen Daldry, el de Billy Elliot y Las horas, en producción ejecutiva y la dirección de los capítulos 1, 2 y 9. La dupla Morgan- Daldry ya había tomado a la reina como protagonista en la obra The Audience, con Helen Mirren. Y aunque The Crown es definitivamente una historia coral, que sigue a Winston Churchill, Anthony Eden y la familia real, el mismo Daldry resume bien a la mujer al centro, Isabel II: “Es la más visible mujer invisible en el mundo”.

Su majestad

Hace mucho, mucho frío, en medio de las filmaciones de The Crown, en el pequeño areopuerto de Shoreham, a las afueras de Londres, que, en pantalla, se transformará en el lugar donde Isabel baja de un avión y pisa su país por primera vez convertida Isabe II. Al otro lado de la ciudad, en los estudios Elstree (donde alguna vez se filmó la primera Star Wars) se han construido sets enormes que imitan el interior de Buckingham, Downing Street y más. Entre medio de las filmaciones, los protagonistas se toman el tiempo para sentarse con un grupo de periodistas de Latinoamérica para discutir de coronas, reinas y poder.

“Creo que Isabel era la persona que, si está en tu misma habitación, no miras necesariamente. Margaret en ese sentido era mucho más chispeante y bonita”, cuenta Claire Foy, la actriz que interpreta a la joven reina. “Estaba rodeada de mucha gente importante y era fácil subestimarla. Pero en realidad, creo que ella era la más fuerte y la más competente”.

En la escena de la boda de la reina con el Príncipe Philip, la reina madre y su suegra, de hecho, discuten que nadie lo quería de yerno, pero Isabel, “sin abrir la boca”, logró imponer su voluntad. Philip, quizás hoy conocido por ser el consorte y una eterna fuente de gajes debido a sus salidas de libreto, en la producción es puesto en otro foco: el militar exitoso y apuesto, que debe, de un minuto a otro, ver a su mujer convertida en la más famosa del mundo. “Yo no sé si alguna vez él estuvo celoso de la celebridad, si no más bien lo vio como una imposición en su propia vida, tuvo que pasar al asiento trasero”, dice, ataviado a la antigua, Matt Smith, el actor (ídolo en el mundo pop por interpretar a Dr. Who), tras el Phillip de la serie. La producción se toma su tiempo para mostrar la historia de amor, y la negociación de poder, en la pareja. “El imaginó que estarían casados por 20 o 30 años, antes de que ella se convirtiera en reina”, explica Stephen Daldry, “pero fue muy rápido, y él se da cuenta que está casado con dos personas”.

En una escena, la pareja real discute porque él se niega a hacer la genuflexión frente a su esposa. Sobre esto, Claire Foy comenta: “Son los años 50, y de repente, tu mujer gana más que tu, tiene más carrera que tu, y tienes que caminar detrás de ella. Arrodillarte ante ella, frente a millones de personas y decirle, soy tu siervo. Dios sabe cómo lo manejaron. Pero creo que ella lo veía como en blanco y negro, y ve a la corona y a ella misma como dos cosas distintas. En nuestra historia, ella está un poco desilusionada de que él no lo entienda. Todas las reinas de Inglaterra han estado en un mundo de hombres, y lo han hecho bastante bien en eso”.

The Crown, entonces, es la historia de la adaptación de un país y sus políticos a una joven reina, y cómo ella misma se adapta al trono, y lo que esto significa frente a su familia y en su matrimonio. Y, por supuesto, da un vistazo al mundo privado de la realeza. “Vemos lo que está bajo las máscaras: los vemos preparándose para ir a la cama, los ves discutiendo, tomando desayuno, todo lo que los vuelve humanos”, dice Matt Smith. Al respecto, Daldry detalla: “Obviamente inventamos el diálogo, pero 99 por ciento de las situaciones que ocurren son de registro histórico. Sólo imáginamos qué es lo que pasa en estas situaciones. Y las veces que inventamos algo que no pasó, estamos muy, muy concientes de estar rompiendo la exactitud histórica”, dice, y agrega: “Lo que obtienen es una historia política, hasta cierto punto, anclada en una familia en constante crisis, cuya situación se magnifica, ya que son la familia real”.

Ante la pregunta si otros canales, como la BBC, estaban interesados en la producción, Daldry dice que “todos estaban interesados”. “Lo crucial no era sólo que Netflix ofreció más dinero, sino que no había políticas de ‘no podemos hacer esto o esto otro’. Y con la familia real, cualquier cosa que hagas va a ser un reto, hasta cierto punto. No digo que seamos controversiales, pero hay situaciones que podrían haber sido un conflicto para algunos canales. El único tema que tenemos es con nuestro propio decoro y lo que es apropiado de ver, no alguien de afuera diciendo, ‘no puedes mostrar a la reina desnuda’”.

Ejem, ¿veremos a la reina desnuda? Daldry ríe: “No estoy diciendo eso…”.

Pero podemos adelantar que sí se ven traseros reales, y una reina sólo en camisa.

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