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Culto
La legítima defensa de Guillermo Calderón

La legítima defensa de Guillermo Calderón

El dramaturgo y director chileno vuelve a la carga con Mateluna, la segunda parte de Escuela, donde reescribe la historia de un ex frentista. Esta semana llega a Berlín y en enero al Santiago a Mil.

Se vieron en dos ocasiones, en 2012. Faltaba aún para el estreno de Escuela, la obra que recreó una clase para militares urbanos contrarios a la dictadura en los 80, pero su autor y director, Guillermo Calderón, seguía pensando que a su texto le hacía falta verdad. Una voz infiltrada. Invitó a amigos y colegas a los ensayos, y el actor Daniel Alcaíno fue quien le sugirió convidar a un tal Jorge Mateluna, un ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez que había pasado 14 años preso, y quien había colgado su fusil hacía tiempo para trabajar en un programa patrimonial del Consejo de la Cultura.

El ensayo fue largo esa tarde. Mateluna observó por tres horas a ese grupo de encapuchados hablar de bombas, de cómo fabricarlas y en qué puntos estratégicos de la ciudad instalarlas sin que la furia militar les cayera encima. Cuando las luces se encendieron, se sentaron a charlar. “Jorge empezó a hablar solo, como si fuésemos amigos suyos de toda la vida. Incluso nos contó una anécdota que sumé a la versión final de la obra sobre un compañero de armas suyo que había puesto una bomba de ruido en los 80, a plena luz del día, pero cuando vio que se acercaban personas que iban a sus trabajos, se abrazó a ella y le explotó encima. El tipo murió, y Jorge no parecía conmovido al contarlo: tenía la convicción de que se trataba de un acto heroico. Esa clase de detalles, de carne y hueso, quedaron de esa única visita suya”, recuerda Calderón.

Días después, en enero de 2013, Escuela debutó sin una sola butaca vacía en el Teatro UC. Entre el público estuvo el propio Mateluna, quien se le acercó tras la función. “Estaba emocionado, y notó que habíamos incluido lo que nos había contado. Fue la última vez que lo vi”, dice. A seis meses del estreno y las giras por Brasil, Portugal, Grecia, EEUU, Alemania y Francia, Calderón recibió una llamada telefónica. Era Alcaíno: “Mateluna está preso”, le dijo. “No lo pude creer”, dice hoy, a tres años del confuso incidente que acabó con la detención y procesamiento del ex frentista indultado en 2004.

El 18 de junio de 2013, tres hombres asaltaron una sucursal bancaria en Pudahuel. Dos huyeron en un auto con $ 60 millones, y el tercero se perdió de vista. Los primeros fueron detenidos en los alrededores, pero les faltaba uno. “Esa mañana, Jorge, quien vivía en Providencia, iba a ofrecer su proyecto a la Municipalidad de Pudahuel cuando Carabineros lo detuvo para hacerle un control de identidad. Obviamente se percataron de que ya había estado preso y fue detenido inmediatamente”, dice.

A fines de octubre de ese mismo año, el juez dictó la condena: 13 años de cárcel para René Sanhueza y Alejandro Astorga, y 16 para Jorge Mateluna. “Apenas supe, sentí que tenía el deber moral de al menos rastrear su historia para opinar, aunque desde el comienzo me latió que se trataba de un montaje. Me puse en contacto con sus abogados, y a esas alturas ya desestimaban cada una de las pruebas”, dice Calderón. El dramaturgo, director y guionista chileno de 45 años, radicado en Manhattan, está viviendo por lejos el año más internacional de su carrera, con la reposición de sus textos aquí y en el extranjero, además de reencumbrar su nombre con Neruda, la cinta de Pablo Larraín que buscará un cupo para Chile en la carrera por el Oscar. A eso se sumó la invitación del teatro Hebbel am Ufer (HAU) de Berlín para escribir su próxima obra.

Desde luego debía ser un texto político, y que además citara a Peter Weiss, el autor sueco-alemán de quien se cumplirán 100 años desde su nacimiento el 8 de noviembre. Leyó una y otra vez La estética de la resistencia, la magna epopeya sobre los movimientos de resistencia en Europa del siglo XX de más de mil páginas, escrita entre 1971 y 1981. Ensayo tras ensayo y desdoblándose en otros proyectos -como Summer, la obra que transcurre en EEUU en los años 30 para el prestigioso The Public Theater de Nueva York; también una versión en inglés de Villa y hasta una tercera pieza sobre la Fiebre del Oro que dirigirá en Suiza en enero- apareció Mateluna, la obra que este miércoles 28 debuta en la HAU de Berlín, donde estará hasta el 2 de octubre, y que para el Festival Santiago a Mil llegará al Teatro UC entre el 18 y 22 de enero.

Protagonizada por María Paz González, Camila González, Carlos Ugarte, Luis Cerda, Andrea Giadach y Francisca Lewin, el autor de Neva reúne a cinco guerrilleros que exponen y debaten sus ideas políticas hasta escribir una obra. “Ocurre en Suiza, y recuerda los últimos años en Europa de Brecht antes de partir a EEUU por la persecusión nazi”, cuenta. “Es en muchos sentidos la segunda parte de Escuela, desde la anécdota y hasta el riesgo que corre: si en Escuela miré al pasado, con Mateluna hago mi propia defensa de un hombre juzgado en Chile por combatir la dictadura e intentar rehacer su vida, y que en cualquier otro rincón del mundo podría ser considerado un héroe. Ese grito a la justicia desde el teatro es mi compromiso con el caso de Jorge”, agrega.

Los actores entonan, entre risas, delirios y sobre un escenario desnudo, la pegajosa A little respect, de Erasure. “No es fácil cargar el maletín del teatro político”, dice Calderón. “Aún hay quienes son muy esquivos con estos temas, incluso el público elitista del teatro de todo el mundo. Históricamente el teatro ha anunciado las malas noticias, las fallas y crisis de un país inconformista, como este. Por eso hay que alzar la voz, como hacemos ahora”.

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