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Culto
De la ilusión al rechazo: la fallida relación de Le Corbusier con América del Sur

De la ilusión al rechazo: la fallida relación de Le Corbusier con América del Sur

El padre de la arquitectura moderna intentó hacer varios proyectos en la región, incluidas dos residencias en Santiago y un nuevo plan urbano para Chillán, pero lo único que logró fue la casa Curutchet en La Plata, Argentina. Una muestra en el MAC reúne, desde el 4 de noviembre, planos y dibujos inéditos de 12 de estas ideas que fueron un dolor de cabeza para el francés.

Venía para “hacerse la América”. Tal como lo pensaron los primeros navegantes y exploradores que buscaban nuevos rumbos y riquezas, el arquitecto nacido con el nombre de Charles-Edouard Jeanneret (1885-1965), pero conocido mundialmente como Le Corbusier, veía en el joven continente americano un potencial refugio para sus ideas modernistas, las que aún no habían logrado pleno desarrollo en Europa. Era 1929 y aunque el francés había construido poco, sus diseños ya revolucionaban y sorprendían a la escena arquitectónica mundial.

Ese año hizo su primer viaje al continente: dictó un ciclo de conferencias en Buenos Aires, visitó Río de Janeiro, Asunción y Montevideo. Entre 1929 y 1962 volvió varias veces, 11 para ser exactos, viajó a Bogotá donde proyectó un plan urbano y para Brasil diseñó el edificio del Ministerio de Educación y la Ciudad Universitaria de Río de Janeiro. Incluso hizo proyectos para países que nunca visitó, como Chile, donde proyectó dos casas, una en Zapallar para el diplomático Matías Errázuriz y un taller en Santiago Poniente para el arquitecto Roberto Dávila, quien trabajó para él en París, en 1932. De todo eso, nada se hizo; a excepción de la casa para el doctor Pedro Curutchet en La Plata, Argentina, que terminó siendo su única construcción en América Latina.

La relación fallida del arquitecto suizo, nacionalizado francés, con los países de la región es profundizada en la exposición Le Corbusier y el sur de América, que reúne planos, dibujos y otros documentos inéditos -la mayoría traídos desde la Fundación Le Corbusier en París- de 12 proyectos diseñados por el autor de la Villa Savoye y nunca realizados.

La muestra es organizada por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile y curada por el arquitecto Maximiano Atria. “Le Corbusier llegó con la idea de encontrar un continente prometido, una región joven que estaría abierta a recibir la arquitectura moderna, a diferencia de Europa, que era un continente cazado por su pasado. Nada salió como él quería. Creo que la gran razón para la mayoría de los proyectos fue la inestabilidad política, el cambio de autoridades que echaron por la borda proyectos completos o pedían cambios una y otra vez. Al final fue en Chandigarh, India, el lugar donde hizo realidad su imaginario urbano”, cuenta el curador.

Más allá de los proyectos, Le Corbusier entabló vínculos con varios arquitectos latinoamericanos a quienes recibía en su oficina para que trabajaran entre tres y seis meses. Aunque nadie recibía paga, les bastaba con estar bajo las órdenes del arquitecto más influyente del mundo. Entre ellos hubo cuatro chilenos: Roberto Dávila en 1932, Roberto Matta en 1938, Emilio Duhart en 1952 y Guillermo Jullian de 1959 a 1965, quien se convirtió en el brazo derecho de Le Corbusier y heredaría su taller.

“El (Jullian) incluso fue jefe de su oficina en Venecia, cuando trabajaban en el diseño del hospital de esa ciudad. Jullian decía que Le Corbusier era una bestia, era muy duro y difícil, pero al mismo tiempo era un tipo muy generoso y sensible, y de hecho con él estableció una relación que no la tuvo con ningún otro colaborador”, cuenta Atria, quien trabajó con Guillermo Jullian cuando éste regresó a Chile en 2004, luego de una larga carrera académica en EEUU.

Buscado y rechazado

Entre los 12 proyectos que están en la muestra destacan la casa para la escritora argentina Victoria Ocampo, quien lo invitó a Buenos Aires en 1929, pero que terminó construyendo su residencia con los planos de otro arquitecto más tradicional; el Plan Director de Bogotá, ciudad a la que Le Corbusier viajó cinco veces a ver detalles y hacer cambios sin lograr frutos; una capilla funeraria en Venezuela que -se piensa- fue cancelada por temas políticos, debido a que era en homenaje al ex militar asesinado Carlos Delgado-Chalbaud; y la embajada de Francia en Brasilia, que estuvo a punto de ser desarrollada pero justo Le Corbusier falleció. “El proyecto lo heredó Jullian, quien se negó a hacer modificaciones al diseño de Le Corbusier. A cambio las autoridades brasileñas le pidieron que hiciera sus propios planos; esos sí se construyeron”, cuenta Atria.

La muestra contará además con ocho maquetas abstractas de algunos rasgos fundamentales de los proyectos, y tres videos: un documental sobre el viaje del 29 que se hizo en Argentina; uno con cápsulas de la arquitectura chilena inspirada en la obra de Le Corbusier, como la Villa Portales o la Cepal, obra de Emilio Duhart, y un video de 2005 de la Fundación Le Corbusier, con grabaciones hechas por él mismo con su cámara Super 8 de su viaje a Río de Janeiro en 1936. También se exhibirán algunas de las libretas de viaje del arquitecto, donde dibujaba los paisajes y personas que veía.

“Si bien no existe nada en común entre los diseños para América, sí hay una correlación con las obras que estaba haciendo en esas mismas épocas. No eran pensados como proyectos exóticos sino como parte de toda su obra. La Casa Ocampo es similar a otras casas hechas en Europa, y el taller de Dávila toma cosas de otro proyecto en Argelia. El siempre partía de su catálogo y reciclaba sus propios elementos típico. Además, él se reinventaba cada 10 años; lo que hizo en los 30 es totalmente diferente a lo que hizo en los 40 y los 50”, señala el curador.

“Pienso que él era consciente de que era objeto de conflicto permanente, y de alguna forma buscaba ganarse esa imagen del arquitecto incomprendido, que lucha contra todo. Su libro de cabecera era Don Quijote. Le gustaba presentarse como ‘el arquitecto al que todos rechazan’, aunque al mismo tiempo, todos lo buscaban porque era y sigue siendo el arquitecto más importante del siglo XX”.

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